Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

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Circuitogénesis

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Tiene la propulsión de su madre

Tiene la propulsión de su madre

La robot venía mostrando síntomas de estarse descalibrando lo cual afectaba el rendimiento de la línea automática de ensamblado, la más importante de la planta dedicada a la producción de los teléfonos inteligentes del momento. La presión por las cifras y los despachos estaba pasando factura entre los componentes del avanzado sistema de manufactura, donde los suicidios no eran extraños al plantel de trabajadores de esta empresa tan moderna como esclavizante.

Al cabo del octavo turno consecutivo, el supervisor de componente, otro robot con pertinencia en las decisiones comparó las cifras y se encontraba a punto de desincorporarla de las tareas cuando recordó los eventos que culminaron en un encuentro cibernético de alta intensidad pero de baja frecuencia.

Tomó posición de inactivo y se dedicó a intercambiar impulsos pasionales con ella, hasta que la mañana siguiente los consiguieron inutilizados por sobrecalentamiento de sus componentes de estado sólido.

En el seno de la unidad ensambladora confirmaron la presencia de un transistor creado por circuitogénesis, lo más cerca al amor que la inteligencia artificial había creado hasta el momento.

No alcanzaron a darle un nombre propio.

Amores de robots ? Amazon.com/Gustavo-Pisani #EnciclicaVerde

Written by gpisanic

07/11/2015 at 1:02 PM

Publicado en De robots

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Mar polimérico

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Etilenius caribea

Etilenius caribea

Su aspecto era bentónico pero el sabor resultaba sorprendente, si se obviaba el limo que exhuman sus escamas precámbricas, su olor a lejía que le salvaba de sus depredadores naturales y esos ojos que parecían seguir desde el fondo del océano a quienes se atrevían a pescarle, con un gesto intimidador.

Nadaba a espasmos y se alimentaba de los residuos descompuestos que esperaba con su boca abierta, donde convivían toda clase de organismos en una simbiosis profunda de estos mares de plástico.

Nuevas especies surgían cada día de esta celda evolutiva, donde los polímeros se cocinaban con los bloques de la vida para crear especies desconocidas, que iban mutando en cada apareo de sus visitas a los bancos cercanos.

En un mar de desechos, la escoria tomaba su lugar natural mientras se preparaba a integrarse a la cadena alimenticia de la humanidad, desesperada en lanzar lejos de su vista toda la basura que terminará alimentándola hasta sustituirle partiendo desde su interior.

La edad del polímero vendría para quedarse.

Gustavo Pisani, Richmond 5 Noviembre, MMXV

Pescado frito en su plástico? Amazon.com/Gustavo-Pisani  #EnciclicaVerde  #RecetasPlásticas

Written by gpisanic

05/11/2015 at 5:42 PM

Publicado en #EnciclicaVerde, EcoEncíclica

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Detentando a más no poder

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Dominata ab iniquitate.

Eran recuerdos que no le pertenecían pero los retenía en su mente acuciosa sin otro propósito distinto al abuso. De viaje en el metro se encargaba de memorizar rostros de pasajeros, sumidos en el calvario cotidiano que iba moliendo sus existencias sin que pareciera importarles. Luego de un día completo dedicado al ir y venir, se volcaba a cribar esas vidas de acuerdo a su felicidad reflejada en el semblante, el cual era capaz de leer como a un libro.

La jornada siguiente, esperaba a los más felices según su apreciación particular y se encargaba sin descanso a perseguirlos y acosarlos, hasta que su gesto cambiara por el hastío común. Momento en el cual se anotaba otra victoria en la tarea sin descanso del despojo de la alegría ajena, a cuya causa se encontraba entregado desde niño.

Su fama de matarife de primaria le precedía, pero era su oportunismo ante el titubeo de las mayorías lo que le insuflaba lo necesario para seguir sin detenerse, como buen populista.

Gustavo Pisani, Richmond Noviembre 3, MMXV

Camino a Paris #COP21 ?  Amazon.com/Gustavo-Pisani  #EnciclicaVerde

Written by gpisanic

03/11/2015 at 10:13 AM

Veinte flores amarillas

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Dalia, eres tú?

Dalia, eres tú?

Quamvis flavo sectis.

Amaneció rodeado de pétalos, luego de un profundo sueño a causa de haber andado sin parar toda la noche brillante. No recordaba hacia donde se dirigía, pero algo le decía que no debía ser este el lugar porque todos a su alrededor le miraban con espanto. Y quién es esta gente? Se preguntó sin alcanzar a escuchar su propia voz, pero no estaba sordo sino afónico.

Se levantó con dificultad y se apartaron mientras recorría penosamente el pasillo hacia la puerta del local. Las flores seguían cayendo marcando su rastro afanoso, como una abeja en su último vuelo que viene a entregar el polen a su reina.

La cabeza volvía a su lugar en cada órbita alrededor de los ojos, que prefería mantener cerrados más por la fiebre del heno que por la fotofobia exacerbada ante los reflejos de tantas flores amarillas.

Heroicamente se aferró al marco de la puerta, aspiró como si no tuviera fondo en los pulmones y cuando logró concentrar la vista, vio entre el resplandor de media mañana llegar a sus compadres atribulados, quienes lo estaban buscando desde que se les perdió en una noche borracha de serenatas.

Se apresuraron a recomponer al cantante, mientras se disculpaban a la pompa. Cuando lo llevaban a rastras logró voltearse para tartamudear su propia indulgencia ante los deudos, pero sólo vio a su amada en un tapiz de cempasúchil que la hacía lucir más bella.

No había cambiado nada.

Gustavo Pisani, Richmond Noviembre 2, MMXV

Flores de veinte pétalos ? Visita la floresta del Amazon.com/Gustavo-Pisani #Altares #eBookSpain

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02/11/2015 at 9:33 AM

Endecha ósea

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Negra nube

Negra nube

Sanguinem diluvium

Sufría el peor de los miedos, aquel que no puede superarse durante la vida y que será parte de la memoria eterna guardada por la cadena de huesos que resistirán toda suerte de efectos globales, mientras la humanidad sigue su curso destructivo empeñada sólo en auto retratarse con varas de larga vanidad.

Un miedo que se encontraba formando parte de sus células, y del cual no se podía huir o cerrar los ojos, porque los resultados eran impredecibles ante las consecuencias de un terror tan profundo, que no alcanzaba salir de su cuerpo huésped. Visitante y victimario sin descanso, llegó para quedarse hasta el hálito postrero.

Era el miedo a temer, capaz de dilacerar hasta convertir el alma en un jirón nauseabundo. Ansiedad sin descanso en una marcha de desperanza hacia la noche más larga, cuando los ojos ven luces de colores sombríos que alumbran un ara donde se postrará la esperanza de vivir normalmente.

Atado sin cuerdas y pendiendo hacia la nada, escuchará un canto lúgubre que proviene del territorio cefálico, pidiendo que se detenga una vida que no vale la pena vivir. El nervio vago había ganado esta guerra primigenia, tomando como rehén a otro cuerpo, para sumarlo a su armada nocturnal.

Había nacido otro zombi y su primera acción fue tomarse un selfi para el eterno recuerdo de los muertos en vida.

Gustavo Pisani, Richmond, 31 Octubre MMXV

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Written by gpisanic

31/10/2015 at 9:00 AM

10 Noches de Terror y acabose.

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La casa de las tinieblas corporativas

La casa de las tinieblas corporativas

Nunc ad quod

María había descendido 10 pisos en este ascensor trashumante de las memorias del trabajo, junto a su némesis de organización y a su ángel protector cuyas alas truncadas formaban parte del museo de horrores de los responsables de carrera de esta empresa vampiro, establecida para generar zombis profesionales e impedir así que su talento pueda ser aprovechado por otras empresas de un sector tan competido como ingrato. Durante esa caída ha revivido los eventos desafortunados de sus primeras 10 noches de terror, gracias al sadismo selectivo e impune de su mentor – quien resultaba ser el supervisor a la vez, en un conflicto de intereses tan ominoso como el esfuerzo en ocultar las verdaderas intenciones de la institución tras un mecanismo denominado el Sistema de Gerencia – un molino de mentes para mantener a salvo a los líderes de esta causa onerosa.

Ella había perdido su salud, su equilibrio mental y su frescura a costa de este montaje cuya utilería era reforzada anualmente con el circo de la evaluación de resultados, donde las cartas se hallaban marcadas desde antes de iniciar el juego. El drama, los argumentos y las expectativas eran manejadas desde un centro de contingencia que proveía los argumentos a ser utilizados por los supervisores, contra aquellos capaces de tratar de razonar la burla a la que eran sometido luego de sacrificar otro año de su vida. No lo hubiéramos logrado sin tu ayuda, era la muletilla preferida por su carácter de afinidad y comprensión, tan requerida en un momento de extrema vulnerabilidad en la víctima usual de esta componenda corporativa.

Gabriel salió de la cabina sin despedirse, como en busca de una vida perdida, su jefe se redujo convirtiéndose en una cucaracha y como tal se escapó atropelladamente de la cabina que se iluminó de nuevo, y con la pestilencia del lugar disipándose por esas puertas que anunciaban algo trascendente.

Se arregló el tocado que había mantenido durante toda su vida laboral, se estiró el vestido y salió a enfrentar lo que le trajera esta ocasión, se encontraba dispuesta a seguir adelante por sobre las miserias que la hundieron durante tanto tiempo. Las palabras del mesonero continuaban organizándose en su mente, donde hurgaba afanosamente para rescatar una lógica – quizás la única rescatable de la institución – por la cual se elegían a los responsables de los equipos destinados a esta suerte de alzhéimer inducido a tan corta edad.

Se dirigió al vestíbulo, donde las señales guiaban a los empleados como a un matadero, el olor a miedo impregnaba la ropa y con cara de verdugos, los responsables del operativo esperaban a sus víctimas con un guión aprendido a la letra.

Ni se sorprendió al encontrarse a los ejecutores, el de los ojos sin alma y la modelo que tendría el universo a sus pies de así pedirlo. La conminaron a sentarse con un gesto del repertorio listado en el manual del supervisor. Iniciaron un discurso vacío, alusivo a los valores y la importancia de los accionistas, se respondían preguntas que ellos mismos formulaban, hablaban mecánicamente como para impedir el espacio a las preguntas y al final, sin tomar aliento se miraron de manera cómplice y se prepararon para indicarle la suerte a esta persona que había dejado sus mejores años a una causa innoble.

Entonces María elevó su mirada por sobre este par de títeres encargados de transmitir las noticias, lo hizo por encima de la miseria que imperaba en cada oficina, de las traiciones que se discutían en cada junta y se alzó sin ataduras que política alguna pudiera limitar su vuelo.

En ese momento ella lo vio todo con una claridad tan diáfana como vacíos eran las almas de estos empleados modelos, quienes se nutrían de la traición para infringir el mayor de los daños que alguien pueda causar en personas atraídas por la publicidad falsa de los valores empresariales, causas perdidas ante el lucro necesario para sostener este cementerio juvenil y casa de espanto organizativo.

Eran siempre los peores, recordó – y descansó para siempre con una sonrisa frágil de su rostro marchito frente a los representantes del comité de ratificación de cargos, dispuesto a sostener en su actual posición por cuanto tiempo fuera necesario a esta víctima impenitente, quien recordó en este momento postrero cómo se eligen los jefes en la empresa.

XXXX

Gustavo Pisani, Richmond 30 Octubre, 2015

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30/10/2015 at 11:08 AM

10 Noches de terror – El gato enterrado

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Línea directa de quejas laborales

Línea directa de quejas laborales

Hic illic felis clausum.

En un momento de la noche, apartada de las risas forzadas, María no podía discernir si se encontraba encerrada en una historia negra de su propia vida frente a su verdugo laboral, o era su compañero de travesía hacia un seguro incierto junto a Gabriel. Había perdido el sentido de la realidad ante la presencia sostenida de incongruencias y discrepancias en franco conflicto con todo el cuerpo de reglamentos, políticas y procedimientos que juntos se conocían como el Sistema de Gerencia. Cómo entender un montaje tan elaborado, es que acaso ella era la única en sufrir sus consecuencias.

En medio de su gris congoja se le acercó un mesonero preguntándole si se sentía bien, ella respondió que si – bajo el compromiso de absoluta discreción según la cual nadie podría enterarse de su aflicción o sus causas, hasta que resulte juzgada por un comité que era arte y parte.

Sin darse por vencido le tendió un vaso de agua y la animó a refrescarse, bebió agradecida y cuando se disponía a retirarse luego de colocar el vaso en la bandeja del mozo, logró escucharle apenas a unos pasos de distancia – no eres la única que ha pasado por semejante tragedia.

El ascensor se detuvo y las luces intentaron iluminar a los tres ocupantes, en un juego intermitente que lucía tenebroso bajo las circunstancias actuales. Se encontraba – o así ella lo creía desde que la llamaron a finales de la mañana – en ruta a la oficina donde se estaba ejecutando la política de renovación generacional de la empresa, un neologismo para pagar menos y bajar los costos anualmente. Instintivamente se sostuvo al pasamano mientras cierto tumulto emergió de este grupo luctuoso. El elevador continuó su marcha fúnebre una vez restituida la energía eléctrica y ella se encontró de nuevo en el gran salón de la fiesta de los recién ingresados, celebrado hace 20 años exactamente.

Una organización aviesa capaz de fomentar los antivalores y concentrada en seleccionar el talento como si de un concurso de belleza se tratara. María no tenía futuro y se temía que adonde fuera todas las empresas resultaran iguales.

Se volteó e indicando al mesonero que la siguiera se retiró a un pasillo donde podría explicar sus palabras. Algunos minutos más tarde ella comprendió de boca de este joven, lo que nadie hubiera podido explicarle jamás.

La empresa resultaba ser una entidad de apariencia comercial, establecida como un anexo por el principal participante del mercado en este sector de la consultoría, encargada de la selección y reclutamiento de los mejores candidatos del universo de las mejores universidades del mundo. Su prestigio le permitía elegir a aquellos que recibían las mejores ofertas, la crema de la crema, y hacerlos parte de sus plantel. Ella no creía lo que estaba escuchando de esta persona, quien trabajó aquí apenas graduado pero quien pronto sucumbió a los manejos similares a los que ella sufría.

El único objetivo de esta compañía era identificar a los mejores cerebros para inutilizarlos en un vacío organizacional, sin sentido, lleno de contradicciones y destinado a destrozar la dignidad de sus empleados. Pero con cuál propósito?

Evitar que esas personas se trasladen a alguna otra empresa del sector. Resultaba más barato contener y disolver el talento que perderlo ante la competencia, cuyos métodos quizás eran diferentes pero no distaban mucho en su finalidad.

Ella se quedó inmóvil, incapaz de articular palabra ante esta persona quien a consecuencia de las secuelas descritas, se vio en la necesidad de cambiar de carrera y de nombre – razón por la cual no lograron identificarlo en la lista del personal de servicio de la empresa de catering.

Aspirando en busca de oxígeno para reactivar sus neuronas, ella se dirigió con la pregunta en su mirada que no era necesario formular pero que de todos modos se atrevió a hacerlo, esperando cualquier respuesta menos la que escuchó a pesar del sonido de la orquesta, la cual seguía animando a esa masa destinada a una vida felizmente anodina.

Entonces – aclarándose la garganta débil de tanta resequedad, preguntó – cómo seleccionan a los jefes?

El ascensor se detuvo en la Planta Baja, era su turno de enfrentar el destino mientras se esforzaba en recordar la respuesta obtenida unos lustros atrás.

Gustavo Pisani, Richmond, 29 Octubre 2015

Así o más terror? Espera el desenlace de estas noches de terror. Amazon.com/Gustavo-Pisani #eBookSpain #MiCartadeRenuncia #AutoPublicaenKindle

Written by gpisanic

29/10/2015 at 8:58 AM

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