Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Archive for the ‘Vidas y pasiones’ Category

La maleta sentimental

leave a comment »


Me encuentro en una fila avanzando muy lentamente, mientras se respira un aire de paz entre los presentes, atentos al extremo desde donde se siente la creciente excitación. En un cruce de esta larga lombriz llena de sonrisas, logro atisbar a la artista quien pacientemente se dedica en una esquina a estrechar manos, asentir con gestos, escuchar atentamente y especialmente dar abrazos de esos que no se olvidan porque nos recuerdan algo muy grande.

La galería se hace pequeña para tantos visitantes, quienes buscan un punto común de encuentro con algo que el tiempo no ha podido – ni podrá – secar en nuestra memoria, colores y gestos, una alegría especial y una determinación de piedra. Estamos determinados a mantener nuestra esperanza pese a todo.

Observo los encuentros llenos de emoción, ojos brillantes, dientes pelados y pecho esponjado – foto mediante – para perpetuar esta oportunidad que expone lo grande que es nuestro país, donde quiera nos encontremos. 

Es Rayma con sus genialidades que sólo entendemos quienes somos capaces de dar esos abrazos incansables, que hablan de la  Venezuela que llevamos orondos por todo el mundo. Recordamos con ella momentos de esa historia que todos compartimos, cuando jugábamos mientras nuestras respectivas madres hablaban de sus sueños que hoy tienen todo el valor que nos inculcaron.

https://www.raymasuprani.com

Yo inmigrante,

Bag on Gallery, 6300 N Main St. Houston.

Gustavo Enrique Pisani, Richmond, Marzo 17, 2019

Anuncios

Cuentos de cada semana – CCS Semana 3 – Una trattoria utópica

leave a comment »


Dos instituciones instauradas en el corazón de Caracas dejaron su marca para siempre desde esos años efervescentes que transcurrieron a los pies del Ávila, durante las décadas del 60 a la del 80.

Por un lado la única trattoria fuera de Chacao, el estamento italiano por excelencia, conocida como El Sorrento, y apenas separadas por algunas cuadras, la nación independiente de mayor trascendencia cultural que jamás se haya conformado en este planeta – la República del Este.

Sin necesidad de revolver la historia, cada una de estas referencias se encuentran marcadas a fuego en esa memoria colectiva tan fugaz que nos caracteriza.

Los sabores de la trattoria se convirtieron en una referencia única en nuestro acervo gastronómico, abierto al mundo tal como lo hicieron nuestros puertos desde tiempos de la Capitanía General.
Por su parte las sesiones tumultuarias del poder constituido por los representantes de la casta intelectual del momento, son a la fecha un reflejo de nuestra dinámica que esta República desnudó en su momento. La fragilidad de sus instituciones, los cambios de rumbo y la auto proclamación continuada como difuntos de taberna, eran la constante que desde el Capitán Emparan han caracterizado nuestro quehacer social.

Ciertas características no cambian, pero la carta infinita del Restaurante recordaba una de las entradas al cielo de Dante, de manera similar que las discusiones y encuentros de los intelectuales de la República era el summum de la política, que jamás fue tomada en cuenta por el establecimiento a cargo del gobierno nacional.

Medio siglo más tarde persiste el sabor de boca de una pasta épica y el de un modelo social utópico que no acabamos de alcanzar por esfuerzo propio.

Me resisto a perderlos.

Gustavo Pisani

Richmond, Enero 20, 2019

Cuentos de Cada Semana – CCS Semana 2 Cosas de Internet

leave a comment »


No me había acostumbrado al resplandor inclemente del Milagro en esa Maracaibo de principios de los 80, cuando los escombros del Saladillo se mostraban sin orgullo, como otra herida más de las tantas infringidas desde la Capital, de tantas gaitas ganadas a punta de desaires y abusos. Las Torres del Centro Petrolero nos alojaban como una camada de muchachos hambrientos tras la belleza juliana en todo sentido, y todo era nuevo para este recién llegado.  

Apenas establecido en medio de la anarquía característica del lugar, ya frecuentaba espacios recónditos y en muchos casos, inéditos para algunos naturales de esta Capital tan querida y maltratada. A la hora del almuerzo, bajaba como otro hijo de esta grey devota, al caos maravilloso de las Playitas – equivalente a la lonja de cualquier ciudad costera – para iniciar mi exploración etno gastronómica con capítulos dedicados a los productos favoritos de los marabinos. Una tarea a la que me dediqué de corazón y estómago por varios años que hoy extraño.

Sean tequeños, pastelitos, tostadas peladas, lisa rellena o chirrinche, me dediqué a conocer la gama de productos que hacen a sus habitantes tan felices, incluso bajo un sol que derrite a cualquier visitante desprevenido. Y para la cena, las opciones eran de primera desde lugares de lujo como el Hotel del Lago, hasta la Casita al pie del Puente, donde se comía igualito que en Beirut.

Un día visité el famoso mercado de las Chinas, donde la artesanía de las Indias Guajiras brillaba reverberante con colores intensos en tapices de colección. Caminar los pasillos del mercado era una experiencia capaz de impresionar a cualquier visitante.

Mi interés en ese momento era comprar tapices para colocarlos por Internet – incipiente para la época – en mercados virtuales mucho antes de Amazon. Me acerqué a la Guajira echada en un chinchorro de un puesto repleto de mercancía, y luego de saludarle en su cómoda posición, me dediqué a hablarle acerca de mi propósito.

Al cabo de algunos minutos de una elocuente descripción del lugar virtual con las garantías debidas sobre fundamentos de comercio sustentable, ella me miró con sus ojos achinados profundamente negros y desde esa profundidad, me dijo sin inmutarse – 

Qué cosa tan parecida a Internet.

Gustavo Pisani

Richmond, Enero 13, 2019

#cosasdeinternet

Cuentos de Cada Semana – CCS – Semana 1

leave a comment »


Lucubraciones

Elucubrábamos como de costumbre, mientras recorríamos el infinito universo que partía del Gran Café sin final conocido hasta ahora, en aquel año de 1974 en la gran Capital, cuando era fácil entender la aguda profundidad de los argumentos interminables en el que nos engarzábamos durante días, hasta que el siguiente examen feral nos hiciera reconsiderar nuestras prioridades seriamente. 

Estos domadores de Integrales con vocación suicida – de cuyas heridas aún adolecemos sin poder quejarnos en público – magos incipientes de la Geometría Descriptiva en espera de una epifanía espacial y estudiantes del Ciclo Básico de Ingeniería, se encontraban en la etapa de la vida cuando se define la capacidad de enfrentar los 30 0 40 molinos de viento como los del Campo de Montiel, pero sin escudero para advertir la profunda insania.

Con la esquina de la puñalada a nuestra espalda, vimos una minúscula sala de exposición, ubicada en la esquina opuesta al famoso edificio de la Savoy, donde Julio Pacheco Rivas exponía su mítica serie de Lucubraciones. Sin un fin preciso nos adentramos a ese mundo perdido tan similar a nuestra experiencia universitaria, y entre composiciones abstractas similares a hojas de papel sin līmite (otra referencia gratuita al Cálculo) el artista se presentó sin mucha esperanza de colocar su obra de reciente creación entre estos pobres estudiantes. Lo de pobre por el sufrimiento auto infringido para el momento, así como por lo que nos esperaba durante el resto de los estudios. La química orgánica de algunos semestres más adelante, falló en su determinado intento de castración pero dejo secuelas en los aromáticos.

Con un entusiasmo sorprendente este pintor joven nos describió su mundo, la capacidad de representación de su obra y especialmente, para estos futuros ingenieros, la transfiguración de ésta en pura energía. Nos quedamos unos minutos digiriendo la explicación y luego de confirmar los conceptos artísticos, nos despedimos estrechando  manos y salimos convencidos que estudiar mata.

La noche nos consiguió divagando acerca de la intersección de disciplinas dispares y sus inesperados resultados.

El silogismo resultante es que no todos los ingenieros son artistas, pero algunos artistas son ingenieros.

Gustavo Pisani

Richmond, Enero 6, 2019

with 2 comments


Continuación…

La casa mental

La casa mental

El Alemán

El adormecimiento de nuestra capacidad de reacción trajo consigo una serie de efectos que las generaciones del futuro adolecerán, y de las cuales algunas se perciben hoy en los miembros de la tercera edad. Los miembros del Baby Boom han sido los primeros en ser expuestos al uso extendido de la Epinefrina y al inicio de la época de mayor crecimiento y desarrollo social que la humanidad había conocido. Entonces nació el ocio, no había necesidad de sobrevivir con tiempo libre disponible.

Vamos aceleradamente hacia una nueva especie que pierde de la misma manera su percepción del entorno natural. La generación siguiente cada vez se diferencia en mayores aspectos de sus parientes, ampliando una brecha que expone a la pérdida del acervo cultural, eso que nos distingue de las otras especies.

La sustitución de la información por el conocimiento y la incorporación de la metadata como recurso adicional para manejar la ingente cantidad de datos, nos alejan cada vez más del mundo que nos rodea. Queremos deconstruir antes que comprender la racionalidad de la creación inicial, queremos explorar universos antes de asegurar que nuestro mundo sobreviva otro milenio.

Cuando el sucedáneo de la Adrenalina no logró el efecto deseado, las sociedades cayeron en un estado de adormecimiento generalizado. La pérdida de funciones cognoscitivas inducida por las redes sociales y la desconexión con los espacios naturales, aunada a condiciones artificiales de vida con una carga de estrés insoportable, nos arrastraron al próximo recodo del rio evolutivo. Nos esperaba la formación masiva de placas amiloides flotando en nuestro torrente de líquido raquídeo, arrastradas hasta carenar en los ventrículos cerebrales y ahogar bajo su textura pegajosa a la masa gris, y convertirla en una especie de dátil oscuro e inerte. Era la nueva forma de estar muerto en vida sin saberlo.

Se trata del Alzheimer, la última neuropatía endógena de la que nos vamos a enterar, y nos habíamos librado gracias a nuestros riñones, en su afán de estimular continuamente nuestro cerebro para la supervivencia. Cuál será el próximo salto evolutivo para compensar esta carencia?

Gustavo Pisani, Richmond, 9 de Mayo, 2015 o a los 29 años de unión con mi lectora favorita – Loly. Te amo.

Written by gpisanic

09/05/2015 at 12:01 AM

Dependencia

leave a comment »


Continuación

Vigilantes vigilados

Vigilantes vigilados

Otro troglodita

La afición por los deportes extremos y las emociones fuertes no creaba las dosis naturales de adrenalina, porque la vida no estaba en peligro. Las expresiones fanáticas de grandes masas populares en apoyo a las actividades deportivas con enfrentamientos violentos, sustituía en algún grado la creación de adrenalina, pero la dosis era insuficiente y el ciclo se repetía cada semana en forma de dependencia socialmente aceptada. La frivolidad de la próxima aventura ignota impedía las condiciones propias donde la vida se define en un segundo.

A la sociedad en general le faltaba algo pero no lograba descifrar la naturaleza de la carencia. La anestesia de las pantallas donde nos sumergimos la mayor parte del día limitaba los sentidos, bloqueando la capacidad de apreciar lo más simple de la vida. Los juegos infantiles eran sustituidos por sesiones virtuales, sin mayor actividad física que los dedos pulsando furiosamente las teclas. Las funciones corporales pronto seguirían en su inutilidad a las mentales.

Los riñones lo sabían, el sistema parasimpático lo percibía, pero nadie parecía interesarse en las condiciones de supervivencia que nuestra especie enfrentó para evolucionar hasta hoy. La evolución no logró adaptar las capacidades biológicas de supervivencia a la ausencia peligros naturales.

La sociedad sustituyó la Adrenalina por la Epinefrina sin siquiera notarlo, pero el comportamiento generalizado indicaba que algo no andaba bien. Los usos medicinales del producto sintético habían resuelto situaciones extremas donde la capacidad de respuesta del organismo debía tornarse primal de nuevo. Era como activar el interruptor troglodita para revivir al musculo cardiaco cuando dejaba de latir, o restablecer la respiración ante un ataque de asma.

El principio de usar o perder no podía tener mejor representación que en los mecanismos básicos de defensa, al momento de tener garantizada la supervivencia no era necesario mantener un inventario de recursos biológicos heredados de otra era. El desmontaje de nuestro perfil animal era cuestión de tiempo, la pregunta era, sobreviviremos a la transición?

Mañana – El Alemán

Gustavo Pisani, Richmond, 8 de Mayo, 2015

Written by gpisanic

08/05/2015 at 12:01 AM

Del estímulo

leave a comment »


Continuación…

Artificialmente natural

Artificialmente natural

Epinefrina mía

Entonces se creó en la mente del doctor el concepto de la Epinefrina, una droga sintética que emula la supuración de las nefronas en las glándulas que coronan nuestros riñones, conocida como la Adrenalina. Esta substancia provee el puente funcional entre el animal salvaje y el pensante, acelerando la decisión para la evasión o el enfrentamiento, estableciendo a la final la diferencia entra la vida y la muerte. El pasaje de ida de la especie en el viaje al presente.

A partir de ese brillante momento de la ciencia, se inició el eclipse de la humanidad cuya evolución partió de la capacidad de reaccionar al peligro y discernir entre huir o atacar en fracciones de segundos. La adrenalina de las glándulas suprarrenales nos brindó la ventaja intelectual ante el ataque inminente de nuestro depredador. Habíamos superado el frio con el fuego pero no lograríamos evitar el impacto de abandonar la vida natural – y sus condiciones.

El incremento de glucosa en la sangre, la vasoconstricción en las zonas accesorias para reaccionar al peligro y el aumento del ritmo cardiaco y de respiración, son la consecuencia directa del estimulante que nos prepara en el momento de la verdad. Nuestra capacidad de respuesta primal activa los mecanismos de emergencia de los sistemas vitales. La palidez de la cara, el vacío en el estómago y la sudoración es la respuesta al miedo; esa percepción de una situación fuera de control con consecuencias imprevisibles para nuestra existencia.

El Doctor Napoleon Cybuski sintetizó en 1895 la adrenalina, llamándola Epinefrina en su laboratorio de Cracovia. Este fisiólogo Polaco se interesó en el efecto de la electricidad y las ondas en el cuerpo humano. Qué sucedió a partir de este avance en la investigación aplicada?

La Adrenalina dejó de producirse por los miembros de las sociedades que no tenían necesidad de sobrevivir a situaciones de peligro, para lo cual estaba destinada en primer lugar. La seguridad personal, los avances tecnológicos y la urbanización de los habitantes, dejo atrás la exposición a los riesgos presentes en la figura de depredadores naturales que se extinguieron rápidamente. La evolución nos pasaba factura y la habíamos perdido en el diván de la historia.

Mañana – Otro troglodita

Gustavo Pisani, Richmond, 7 de Mayo, 2015

Written by gpisanic

07/05/2015 at 12:01 AM

Elloboestaaqui

Disentería literaria

Sigo aqui

Mi rincon del cuadrilatero

Dibujando con palabras

Escritura, relatos y analisis sobre la creatividad e inspiración

Relato Corto

La obra de Sebastián Iturralde

Daniel M. Givaudan

Aquí escribo sobre los nortes perdidos y los sueños que nunca serán. Sobre lo que ya no somos. En algún lugar había que hablar sobre ello.

MJB Literaria

Relatos, Poesía, Citas Literarias

La bloguera viajera

Blog de viajes por libre: “Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. – Henry Miller

Miss Gastroideas

Recomendaciones de Restaurantes en Madrid y dónde el viento de levante me lleve. Planes relacionados con la gastronomía para disfrutar en buena compañía

A %d blogueros les gusta esto: