Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Archive for the ‘Terror puro’ Category

Cuentos de Cada Semana – CCS – # 1

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Lucubraciones

Elucubrábamos como de costumbre, mientras recorríamos el infinito universo que partía del Gran Café sin final conocido hasta ahora, en aquel año de 1974 en la gran Capital, cuando era fácil entender la aguda profundidad de los argumentos interminables en el que nos engarzábamos durante días, hasta que el siguiente examen feral nos hiciera reconsiderar nuestras prioridades seriamente. 

Estos domadores de Integrales con vocación suicida – de cuyas heridas aún adolecemos sin poder quejarnos en público – magos incipientes de la Geometría Descriptiva en espera de una epifanía espacial y estudiantes del Ciclo Básico de Ingeniería, se encontraban en la etapa de la vida cuando se define la capacidad de enfrentar los 30 0 40 molinos de viento como los del Campo de Montiel, pero sin escudero para advertir la profunda insania.

Con la esquina de la puñalada a nuestra espalda, vimos una minúscula sala de exposición, ubicada en la esquina opuesta al famoso edificio de la Savoy, donde Julio Pacheco Rivas exponía su mítica serie de Lucubraciones. Sin un fin preciso nos adentramos a ese mundo perdido tan similar a nuestra experiencia universitaria, y entre composiciones abstractas similares a hojas de papel sin līmite (otra referencia gratuita al Cálculo) el artista se presentó sin mucha esperanza de colocar su obra de reciente creación entre estos pobres estudiantes. Lo de pobre por el sufrimiento auto infringido para el momento, así como por lo que nos esperaba durante el resto de los estudios. La química orgánica de algunos semestres más adelante, falló en su determinado intento de castración pero dejo secuelas en los aromáticos.

Con un entusiasmo sorprendente este pintor joven nos describió su mundo, la capacidad de representación de su obra y especialmente, para estos futuros ingenieros, la transfiguración de ésta en pura energía. Nos quedamos unos minutos digiriendo la explicación y luego de confirmar los conceptos artísticos, nos despedimos estrechando l manos y salimos convencidos que estudiar mata.

La noche nos consiguió divagando acerca de la intersección de disciplinas dispares y sus inesperados resultados.

El silogismo resultante es que no todos los ingenieros son artistas, pero algunos artistas son ingenieros.

Gustavo Pisani

Richmond, Enero 6, 2019

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Cuentos de Cada Semana – CCS – Semana 1

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Lucubraciones

Elucubrábamos como de costumbre, mientras recorríamos el infinito universo que partía del Gran Café sin final conocido hasta ahora, en aquel año de 1974 en la gran Capital, cuando era fácil entender la aguda profundidad de los argumentos interminables en el que nos engarzábamos durante días, hasta que el siguiente examen feral nos hiciera reconsiderar nuestras prioridades seriamente. 

Estos domadores de Integrales con vocación suicida – de cuyas heridas aún adolecemos sin poder quejarnos en público – magos incipientes de la Geometría Descriptiva en espera de una epifanía espacial y estudiantes del Ciclo Básico de Ingeniería, se encontraban en la etapa de la vida cuando se define la capacidad de enfrentar los 30 0 40 molinos de viento como los del Campo de Montiel, pero sin escudero para advertir la profunda insania.

Con la esquina de la puñalada a nuestra espalda, vimos una minúscula sala de exposición, ubicada en la esquina opuesta al famoso edificio de la Savoy, donde Julio Pacheco Rivas exponía su mítica serie de Lucubraciones. Sin un fin preciso nos adentramos a ese mundo perdido tan similar a nuestra experiencia universitaria, y entre composiciones abstractas similares a hojas de papel sin līmite (otra referencia gratuita al Cálculo) el artista se presentó sin mucha esperanza de colocar su obra de reciente creación entre estos pobres estudiantes. Lo de pobre por el sufrimiento auto infringido para el momento, así como por lo que nos esperaba durante el resto de los estudios. La química orgánica de algunos semestres más adelante, falló en su determinado intento de castración pero dejo secuelas en los aromáticos.

Con un entusiasmo sorprendente este pintor joven nos describió su mundo, la capacidad de representación de su obra y especialmente, para estos futuros ingenieros, la transfiguración de ésta en pura energía. Nos quedamos unos minutos digiriendo la explicación y luego de confirmar los conceptos artísticos, nos despedimos estrechando  manos y salimos convencidos que estudiar mata.

La noche nos consiguió divagando acerca de la intersección de disciplinas dispares y sus inesperados resultados.

El silogismo resultante es que no todos los ingenieros son artistas, pero algunos artistas son ingenieros.

Gustavo Pisani

Richmond, Enero 6, 2019

Un cierto mal paso

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Reflejo de lágrimas

Reflejo de lágrimas

Cruzó el entablamento bajo el aplauso de los vecinos del valle ajenos al drama, quienes se apretujaron frente al magnífico templo para ver a la novia más hermosa del Rio Grande en una tarde fresca de Abril. El fraile la esperaba mientras el viento arreciaba contra los 15 misterios del rosario y la esclavina apuntaba hacia Tecpatán.

Abrió sus brazos recibiendo a la mujer quien desapareció bajo la oscuridad del alba de este can del señor. Se recompuso por la taumaturgia y escuchó al mendicante describirle con voz piadosa la suerte de quien se uniría a ella en santa misa de esta casa de alabanza, predicación y bendición.

El espíritu de la noche se lo llevó mientras dormía distraído, final temido de los Zoques cuando están enamorados. Entonces rompió en llantos sin detenerse hasta inundar las naves y desaparecer la cúpula de Quechula bajo un mar que se llenó de peces con ojos tristes de tanto llorar.

Gustavo Pisani, Richmond, Noviembre 13, 2015

Terror o Miedo? Amazon.com/Gustavo-Pisani   #EnciclicaVerde

Written by gpisanic

13/11/2015 at 12:21 PM

Publicado en Terror puro

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Endecha ósea

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Negra nube

Negra nube

Sanguinem diluvium

Sufría el peor de los miedos, aquel que no puede superarse durante la vida y que será parte de la memoria eterna guardada por la cadena de huesos que resistirán toda suerte de efectos globales, mientras la humanidad sigue su curso destructivo empeñada sólo en auto retratarse con varas de larga vanidad.

Un miedo que se encontraba formando parte de sus células, y del cual no se podía huir o cerrar los ojos, porque los resultados eran impredecibles ante las consecuencias de un terror tan profundo, que no alcanzaba salir de su cuerpo huésped. Visitante y victimario sin descanso, llegó para quedarse hasta el hálito postrero.

Era el miedo a temer, capaz de dilacerar hasta convertir el alma en un jirón nauseabundo. Ansiedad sin descanso en una marcha de desperanza hacia la noche más larga, cuando los ojos ven luces de colores sombríos que alumbran un ara donde se postrará la esperanza de vivir normalmente.

Atado sin cuerdas y pendiendo hacia la nada, escuchará un canto lúgubre que proviene del territorio cefálico, pidiendo que se detenga una vida que no vale la pena vivir. El nervio vago había ganado esta guerra primigenia, tomando como rehén a otro cuerpo, para sumarlo a su armada nocturnal.

Había nacido otro zombi y su primera acción fue tomarse un selfi para el eterno recuerdo de los muertos en vida.

Gustavo Pisani, Richmond, 31 Octubre MMXV

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Written by gpisanic

31/10/2015 at 9:00 AM

10 Noches de Terror y acabose.

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La casa de las tinieblas corporativas

La casa de las tinieblas corporativas

Nunc ad quod

María había descendido 10 pisos en este ascensor trashumante de las memorias del trabajo, junto a su némesis de organización y a su ángel protector cuyas alas truncadas formaban parte del museo de horrores de los responsables de carrera de esta empresa vampiro, establecida para generar zombis profesionales e impedir así que su talento pueda ser aprovechado por otras empresas de un sector tan competido como ingrato. Durante esa caída ha revivido los eventos desafortunados de sus primeras 10 noches de terror, gracias al sadismo selectivo e impune de su mentor – quien resultaba ser el supervisor a la vez, en un conflicto de intereses tan ominoso como el esfuerzo en ocultar las verdaderas intenciones de la institución tras un mecanismo denominado el Sistema de Gerencia – un molino de mentes para mantener a salvo a los líderes de esta causa onerosa.

Ella había perdido su salud, su equilibrio mental y su frescura a costa de este montaje cuya utilería era reforzada anualmente con el circo de la evaluación de resultados, donde las cartas se hallaban marcadas desde antes de iniciar el juego. El drama, los argumentos y las expectativas eran manejadas desde un centro de contingencia que proveía los argumentos a ser utilizados por los supervisores, contra aquellos capaces de tratar de razonar la burla a la que eran sometido luego de sacrificar otro año de su vida. No lo hubiéramos logrado sin tu ayuda, era la muletilla preferida por su carácter de afinidad y comprensión, tan requerida en un momento de extrema vulnerabilidad en la víctima usual de esta componenda corporativa.

Gabriel salió de la cabina sin despedirse, como en busca de una vida perdida, su jefe se redujo convirtiéndose en una cucaracha y como tal se escapó atropelladamente de la cabina que se iluminó de nuevo, y con la pestilencia del lugar disipándose por esas puertas que anunciaban algo trascendente.

Se arregló el tocado que había mantenido durante toda su vida laboral, se estiró el vestido y salió a enfrentar lo que le trajera esta ocasión, se encontraba dispuesta a seguir adelante por sobre las miserias que la hundieron durante tanto tiempo. Las palabras del mesonero continuaban organizándose en su mente, donde hurgaba afanosamente para rescatar una lógica – quizás la única rescatable de la institución – por la cual se elegían a los responsables de los equipos destinados a esta suerte de alzhéimer inducido a tan corta edad.

Se dirigió al vestíbulo, donde las señales guiaban a los empleados como a un matadero, el olor a miedo impregnaba la ropa y con cara de verdugos, los responsables del operativo esperaban a sus víctimas con un guión aprendido a la letra.

Ni se sorprendió al encontrarse a los ejecutores, el de los ojos sin alma y la modelo que tendría el universo a sus pies de así pedirlo. La conminaron a sentarse con un gesto del repertorio listado en el manual del supervisor. Iniciaron un discurso vacío, alusivo a los valores y la importancia de los accionistas, se respondían preguntas que ellos mismos formulaban, hablaban mecánicamente como para impedir el espacio a las preguntas y al final, sin tomar aliento se miraron de manera cómplice y se prepararon para indicarle la suerte a esta persona que había dejado sus mejores años a una causa innoble.

Entonces María elevó su mirada por sobre este par de títeres encargados de transmitir las noticias, lo hizo por encima de la miseria que imperaba en cada oficina, de las traiciones que se discutían en cada junta y se alzó sin ataduras que política alguna pudiera limitar su vuelo.

En ese momento ella lo vio todo con una claridad tan diáfana como vacíos eran las almas de estos empleados modelos, quienes se nutrían de la traición para infringir el mayor de los daños que alguien pueda causar en personas atraídas por la publicidad falsa de los valores empresariales, causas perdidas ante el lucro necesario para sostener este cementerio juvenil y casa de espanto organizativo.

Eran siempre los peores, recordó – y descansó para siempre con una sonrisa frágil de su rostro marchito frente a los representantes del comité de ratificación de cargos, dispuesto a sostener en su actual posición por cuanto tiempo fuera necesario a esta víctima impenitente, quien recordó en este momento postrero cómo se eligen los jefes en la empresa.

XXXX

Gustavo Pisani, Richmond 30 Octubre, 2015

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30/10/2015 at 11:08 AM

10 Noches de terror – El gato enterrado

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Línea directa de quejas laborales

Línea directa de quejas laborales

Hic illic felis clausum.

En un momento de la noche, apartada de las risas forzadas, María no podía discernir si se encontraba encerrada en una historia negra de su propia vida frente a su verdugo laboral, o era su compañero de travesía hacia un seguro incierto junto a Gabriel. Había perdido el sentido de la realidad ante la presencia sostenida de incongruencias y discrepancias en franco conflicto con todo el cuerpo de reglamentos, políticas y procedimientos que juntos se conocían como el Sistema de Gerencia. Cómo entender un montaje tan elaborado, es que acaso ella era la única en sufrir sus consecuencias.

En medio de su gris congoja se le acercó un mesonero preguntándole si se sentía bien, ella respondió que si – bajo el compromiso de absoluta discreción según la cual nadie podría enterarse de su aflicción o sus causas, hasta que resulte juzgada por un comité que era arte y parte.

Sin darse por vencido le tendió un vaso de agua y la animó a refrescarse, bebió agradecida y cuando se disponía a retirarse luego de colocar el vaso en la bandeja del mozo, logró escucharle apenas a unos pasos de distancia – no eres la única que ha pasado por semejante tragedia.

El ascensor se detuvo y las luces intentaron iluminar a los tres ocupantes, en un juego intermitente que lucía tenebroso bajo las circunstancias actuales. Se encontraba – o así ella lo creía desde que la llamaron a finales de la mañana – en ruta a la oficina donde se estaba ejecutando la política de renovación generacional de la empresa, un neologismo para pagar menos y bajar los costos anualmente. Instintivamente se sostuvo al pasamano mientras cierto tumulto emergió de este grupo luctuoso. El elevador continuó su marcha fúnebre una vez restituida la energía eléctrica y ella se encontró de nuevo en el gran salón de la fiesta de los recién ingresados, celebrado hace 20 años exactamente.

Una organización aviesa capaz de fomentar los antivalores y concentrada en seleccionar el talento como si de un concurso de belleza se tratara. María no tenía futuro y se temía que adonde fuera todas las empresas resultaran iguales.

Se volteó e indicando al mesonero que la siguiera se retiró a un pasillo donde podría explicar sus palabras. Algunos minutos más tarde ella comprendió de boca de este joven, lo que nadie hubiera podido explicarle jamás.

La empresa resultaba ser una entidad de apariencia comercial, establecida como un anexo por el principal participante del mercado en este sector de la consultoría, encargada de la selección y reclutamiento de los mejores candidatos del universo de las mejores universidades del mundo. Su prestigio le permitía elegir a aquellos que recibían las mejores ofertas, la crema de la crema, y hacerlos parte de sus plantel. Ella no creía lo que estaba escuchando de esta persona, quien trabajó aquí apenas graduado pero quien pronto sucumbió a los manejos similares a los que ella sufría.

El único objetivo de esta compañía era identificar a los mejores cerebros para inutilizarlos en un vacío organizacional, sin sentido, lleno de contradicciones y destinado a destrozar la dignidad de sus empleados. Pero con cuál propósito?

Evitar que esas personas se trasladen a alguna otra empresa del sector. Resultaba más barato contener y disolver el talento que perderlo ante la competencia, cuyos métodos quizás eran diferentes pero no distaban mucho en su finalidad.

Ella se quedó inmóvil, incapaz de articular palabra ante esta persona quien a consecuencia de las secuelas descritas, se vio en la necesidad de cambiar de carrera y de nombre – razón por la cual no lograron identificarlo en la lista del personal de servicio de la empresa de catering.

Aspirando en busca de oxígeno para reactivar sus neuronas, ella se dirigió con la pregunta en su mirada que no era necesario formular pero que de todos modos se atrevió a hacerlo, esperando cualquier respuesta menos la que escuchó a pesar del sonido de la orquesta, la cual seguía animando a esa masa destinada a una vida felizmente anodina.

Entonces – aclarándose la garganta débil de tanta resequedad, preguntó – cómo seleccionan a los jefes?

El ascensor se detuvo en la Planta Baja, era su turno de enfrentar el destino mientras se esforzaba en recordar la respuesta obtenida unos lustros atrás.

Gustavo Pisani, Richmond, 29 Octubre 2015

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Written by gpisanic

29/10/2015 at 8:58 AM

10 Noches de Terror – Del sartén al fuego

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Rendija mental

     Rendija mental

Descendit clivo meum motus

La cabina seguía descendiendo en su marcha decidida hacia una existencia extraña a todas las convenciones bajo las cuales María había vivido los últimos 20 años de su esforzada vida. Su desfallecimiento resultaba de combinar las sensaciones del día y las miserias acumuladas en esta empresa durante todo ese tiempo. Parecía soñar los primeras experiencias como recién ingresada, cuando le tocó sufrir las ocurrencias de un jefe sádico y a consecuencia de lo cual perdió su reputación como empleada que le valdrían convertirse en un zombi profesional – sin posibilidades de un real ascenso, pero que le mantienen en animación suspendida en la creencia de ser un recurso valioso para los fines de esta compañía. Pero fue la falta de sueño la que le destruyó la existencia. Parecía tener el doble de la edad cronológica, la maldad había triunfado en ese aspecto.

Ojeras abismales, pelo marchito, piel ajada y un ánimo luctuoso que espantaba a todos, excepto a Gabriel, de su lado. Qué le habrá visto?

Se recuperó de esta regresión para verse de nuevo en el juicio bizantino que enfrentaba por elevar su voz – haciendo uso de los valores tan publicitados en la oficina – por lo que consideraba un trato no profesional de alguien que detentaba cargos que debían ser segregados, con la finalidad de evitar un conflicto de intereses.

Desde la primera oportunidad que expresó el deseo de hacer valer sus opciones, las amenazas sólo aumentaron con el pasar de los días. Desde un piénsalo mejor hasta la exclusión vedada de las actividades extracurriculares, donde la socialización resultaba clave para la distribución de tareas y beneficios, junto a oportunidades de ascenso expedito.

La carga de la prueba se encontró siempre en su contra, no hubo ni un intento de limitar los abusos y la coacción se hizo cotidiana, proveniente de múltiples fuentes. La más decepcionante resultó la recomendación según la cual ella debía arreglarse con el mentor, para su propio bien, y a pesar de las faltas debía ser ella quien se justificara por elevar su voz apelando a los valores. Lo importante es la empresa – concluyó la emisaria de Organización y Gente, con un gesto en su rostro imposible de descifrar.

Ella no podía creer lo incongruente de los argumentos y en un momento dado, frente a la colusión que la ahogaba decidió seguir con su vida en lugar de ser parte de esta comedia trágica. Era apenas Viernes de su primera semana y al compartir con su madre los planes, ella le pidió pensarlo mejor – descansa que falta te hace y así puedes tomar una mejor decisión – le dijo con el afecto que sólo una madre es capaz de brindar en los momentos más adecuados.

Sin embargo, una de las condiciones que le exigieron en su condición de acusadora, era seguir trabajando, y su supervisor no dejaba de apilar tarea tras tarea durante ese período infame. Así llegó al Lunes sin decidirse y mientras todos en la oficina hablaban de sus actividades familiares y de esparcimiento, ella sólo se preguntaba la razón de esta injusticia. Pero habla ¡ – le decían algunos de sus compañeros de estudio quienes la veían con lástima. Todos desconocían que una de las condiciones forzadas de su queja era la discreción absoluta, so pena de cese inmediato del contrato laboral sin recomendación posible.

Se encontraba entre la espada y la pared, mientras su vida seguía cayendo libremente en un vacío existencial que comenzaba a afectar su raciocinio, era una trampa perfecta donde la ley se vocifera pero no se puede exigir. Se estaba quedando sin defensas en esta batalla de resistencia, sin sospechar que el caso se encontraba perdido desde antes de su conocimiento.

Llegó el gran día de arranque de la semana del nuevo empleado, con un retiro que incluía una cena fastuosa, actividades de formación de equipos y competencias para fomentar el trabajo en grupo.

El ambiente exultante resultaba agobiante para la primera víctima de esta camada – la justicia.

Habían sido diez noches de terror, pero era apenas el comienzo pues lo peor apenas comenzaba. La orquesta tocó una marcha y el encargado de la ceremonia se presentó bajo las luces, mientras inundaba el gran salon de su apestosa colonia. Era el mentor.

Gustavo Pisani, Richmond, Octubre 28, 2015

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Written by gpisanic

28/10/2015 at 8:03 AM

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