Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Archive for the ‘Historias en Cubierta’ Category

La maleta sentimental

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Me encuentro en una fila avanzando muy lentamente, mientras se respira un aire de paz entre los presentes, atentos al extremo desde donde se siente la creciente excitación. En un cruce de esta larga lombriz llena de sonrisas, logro atisbar a la artista quien pacientemente se dedica en una esquina a estrechar manos, asentir con gestos, escuchar atentamente y especialmente dar abrazos de esos que no se olvidan porque nos recuerdan algo muy grande.

La galería se hace pequeña para tantos visitantes, quienes buscan un punto común de encuentro con algo que el tiempo no ha podido – ni podrá – secar en nuestra memoria, colores y gestos, una alegría especial y una determinación de piedra. Estamos determinados a mantener nuestra esperanza pese a todo.

Observo los encuentros llenos de emoción, ojos brillantes, dientes pelados y pecho esponjado – foto mediante – para perpetuar esta oportunidad que expone lo grande que es nuestro país, donde quiera nos encontremos. 

Es Rayma con sus genialidades que sólo entendemos quienes somos capaces de dar esos abrazos incansables, que hablan de la  Venezuela que llevamos orondos por todo el mundo. Recordamos con ella momentos de esa historia que todos compartimos, cuando jugábamos mientras nuestras respectivas madres hablaban de sus sueños que hoy tienen todo el valor que nos inculcaron.

https://www.raymasuprani.com

Yo inmigrante,

Bag on Gallery, 6300 N Main St. Houston.

Gustavo Enrique Pisani, Richmond, Marzo 17, 2019

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Golfo dulce

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Golfo_Dulce

Dicen que la memoria reside en algún lugar entre el corazón y el cerebro, lo cual confirma mi tesis acerca de los sabores como recuerdos más valiosos, debido a que se generan a medio camino de ambos puntos. En realidad somos lo que comemos y hemos crecido entre platos y sabores que nunca nos abandonan, e incluso transmitimos por vía genética, cada vez que disfrutamos un plato típico de esos que nos llevan de regreso a nuestro país. Estoy hablando de los Golfeados y de Venezuela.

A esta altura de la vida no recuerdo mi primera experiencia con esa delicia criolla, pero para entonces no era necesario ir al pueblo Los Teques – lugar donde se atribuye su creación – para disfrutarlos, gracias a las panaderías locales. 

Este dulce típico se distingue porque nos envuelve cuadras antes de pisar el local, debido al aroma producto del melado de papelón. Lo pruebas en la distancia. Un alimento con dichas virtudes se asienta para siempre en tu memoria gustativa, la misma que se nutre de esas papilas que te harán libres, y no te suelta por mucho mundo que recorras.

Me dejo traicionar por los recuerdos tan caros que duelen, pero traer a esta realidad la historia de nuestros dulces es el mejor tributo que podemos hacer a quienes se dedican a mantener el país en el lugar del cual nunca se mudará.

Una masa sublime enrollada sobre si misma, se deja impregnar por el melado, ese ancestro del azúcar antes de blanquearse, con el tono de las papelonearas y el sudor de las calderas. Aquí la parte histórica de la primera industria Venezolana que ha trascendido a la fecha – el Ron – cuyas filas de Chaguaramos en los Valles del Tuy aún las tenemos presente en nuestros sueños geográficos. Ya tomaremos un sorbo de su centenario acervo.

Luego de ese dulce baño, el horno completa la tarea amalgamando el resto de las esencias únicas – clavos, anís y amor – de cuyo secreto sólo saben quienes brindan su talento junto al esfuerzo por las cosas bien hechas, para traer a esta esquina del mundo a estos Golfeados Épicos.

Pocas cosas los superan cuando recién hechos, se acompañan de una cuña de Queso de Mano, brindando la textura y el sabor perfecto para un maridaje fuera de este mundo, así sea que lo disfrutes en Houston.

Gustavo Pisani, Richmond 26 de Abril, 2018

Tuttopane, 13525 Westheimer Rd, Houston, Texas 77077

#GolfeadosEpicos #PapilasNomadas

Neuquén

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Neuquen

Neuquén se escribe igual en cualquier sentido, lo que le califica como un palíndromo, esa curiosidad que como los gallegos no sabes si va o viene. Del mismo modo que la historia del pueblo del mismo nombre situado en el Alto Valle en la Patagonia Argentina, ha recorrido varias veces tanto en su ascenso como en sus horas menguadas de las que siempre surge, gracias a la imbatible sangre Mapuche que vino del Este. El único pueblo del nuevo mundo jamás sometido por las armas de los conquistadores.

Un río correntoso, un jesuita exorcista, el dinosaurio argentino con el mayor ego del mundo y chamanes ofreciendo sacrificios se juntaron como buenos compadres en Katy, en un restaurant que te permite visitar el fin del mundo, gracias a un chef retirado quien no deja de asombrarnos con su oficio de carnes a la brasa. El arte de los fogones, quema pero entretiene y de la ceniza se renace, a veces.

Reunidos con el deseo de celebrar la ocasión de un Sábado de lluvia, nos brindamos la excusa perfecta para sentarnos junto a una ventana recordando paisajes lejanos. Se une a esta mesa animada el Chef Juan con quien paseamos pueblos, personas y sabores de su Neuquén lejano, mientras el asado es sometido al riguroso ritual previo a su consumo. Cuentos de vidas pasadas, sabores, aventuras y encuentros aderezaron la ensalada junto con el vino, mientras la mesa se elevaba a la altura del evento dedicado a celebrar la amistad. 

No podemos esperar y rendidos ante esta muestra de arte efímero, llega entre aplausos un cuadro de diversos cortes en perfecta armonía y esmerada composición. Estamos listos para apreciar el trabajo de un maestro, cuya valuación se hará entre cortes y tragos.

Pavlov tenía razón en aquello de la respuesta condicionada al estímulo, lo que no impidió abordar el asado comenzando por los Chinchulines de una textura sorprendente entre lo externo crujiente y el relleno suave y sustancioso. En otros lugares le llamamos Chinchurria pero son igualmente divinas. Un comienzo prometedor con la pieza más elaborada y posiblemente menos comprendida de esta ofrenda de carne.

Comprometidos con la tarea enfrentamos sin complejos la Morcilla, tan untuosa como delicada, y adecuadamente tostada en su tripa que la envuelve. Resulta curioso a los extremos que lleva esta experiencia sureña y las distancias que algunos se atreven a recorrer tras la parrilla perfecta.

De entre el costillar y la piel nos llega una pieza admirable por su sabor y efecto inmediato – Matambre. Sencilla pero cumplidora, fibrosa pero sustanciosa, como la Falda, otro corte protagonista de nuestro admirado Pabellón Criollo en forma de Carne Mechada.

Finalmente me enfrento a la Tira de Asado como a un fantasma de tiempos pasados, cuando el Bife era una referencia Austral. Un corte extraordinario, con todo el carácter de la costilla – al tiempo que Loly disfruta de un pollo asado que la hace volar. Juegos de palabras.

Bife angosto, longaniza y el esperado chorizo completaron una jornada que nos transportó hacia el fin del mundo, gracias a nuestras papilas gustativas – nómadas sin descanso.

Gustavo Pisani, Etno gastronomo por vacación. Richmond,21 de Abril, 2018

Astor Cafe Bakery, 1520 S. Mason Rd., Ste A, Katy, TX 77450

http://astorcafebakery.com

Written by gpisanic

24/04/2018 at 7:56 PM

Etno gastrónomo por vacación – Palestina

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Palestina

Las papilas gustativas te harán libre, al igual que la verdad, porque es posible viajar con ellas a lugares a los cuales quizás nunca llegues a visitar en tu vida, y la mejor manera de hacerlo es gracias a festivales culturales de países lejanos que suceden en tu ciudad.

Houston disfruta de una gran diversidad étnica la cual permite navegar a lo largo y ancho de sus sabores durante casi cualquier temporada del año. Apenas la primavera se llena de flores, cada fin de semana ofrece una serie de eventos que permiten visitar el mundo sin salir del país.

Palestina ofreció su 8vo. Festival Cultural celebrado en Houston durante el fin de semana del 24 al 25 de Marzo del 2018.

Loly y yo nos encontrábamos esperando nuestro Kebab entre el humo de los carbones, como si se tratara de una tormenta de arena, cuando detrás de una ráfaga de viento apareció un afanoso dependiente que venía de los postres, extendiendo hacia nosotros un dulce de apariencia espectacular en un acto de cortesía dispuesto a ofrecer un presente a estos visitantes del trópico. No era el primer obsequio ni la primera sonrisa que habíamos recibido para ese momento, en el mar exultante en el cual nos sumergimos durante la visita a una cultura que siempre ha estado allí.

Probar el Knaffe y entender la magnitud de las bondades que el paraíso nos ofrece ocurrieron de manera simultánea, como si toda mi vida hubiese esperado sorpresas de esta magnitud. Una bandeja que se mantiene atemperada, combina una base de queso cuyas hilachas se extienden al infinito cada vez que se cortan las porciones, adornado con hebras de masa de hojaldre similares a cabellos de angel, tocado con pistacho y bañado con sirope de flores de la naranja. Mas que por su textura combinada de una masa fundida sometida a las ardientes arenas del desierto, acompañado del crujir de la pasta tostada al sol y aromatizado con el nectar exquisito que exuda encanto cítrico desde el oasis, este plato es un tributo a la cultura nómada y su permanente necesidad de cambiar de paisaje. Esta ofrenda que se presenta luego de haber compartido el sagrado acto de alimentarse, debe consumirse antes de levanter la tienda en su itinerario sin fin. El nomadismo se encuentra en vías de extinción pero la marca que van dejando en los caminos persiste, como el Halloumi antes de fundirse en un abrazo.

Dejado el Vaclava en el merecido lugar que le corresponde en la historia del sabor, este apasionante mundo de texturas y emociones del medio oriente se abre sonrisa mediante a los exploradores que se atreven a levantar el velo de su historia entre el temor y la curiosidad. Caminando entre canciones, bailes y hijabs, nos sentimos en cualquier época de Damasco – celulares aparte – donde la gente se desliza como la arena entre dunas con una energía electrizante en una trashumancia sin fin. Limonada de menta tan verde como esmeraldas que resplandecían desde lejos, pitas, kebabs y demás se abrían paso entre una multitude orgullosa de su origen, con rasgos de emires y princesas de cualquiera de las mil y una noches.

La Epifanía del momento se completaba con la reverberante cacofonía de Zaghareets que en un eco histórico resonaban por encima de los rascacielos de la Calle Lousiana  alrededor de esta tribu del desierto que lucha por sus derechos. El contraste entre las torres de vidrio y la fuerza primal de sus gritos de felicidad refrendaba esa cultura que nos hace humanos.

Se puede conocer el mundo con sólo abrir la boca y atreverse a probar nuevos sabores.

Gustavo Pisani, Marzo 26, 2018

8vo. Festival Palestina,

24 y 25 de Marzo, 2018.

600 Lousiana St., Houston, Texas

Nieve amarilla – La isla flotante

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IMG_6311

Los habitantes no podían creer que al cabo de los eventos terribles causados por la fuerza de la naturaleza, se había salvado su terruño – lo más preciado – y ahora viajaban flotando tras el paso de ese huracán histórico, que les arrancó de su ubicación natural desde que la tierra es tierra. El horizonte cambiaba cada día y con él los atardeceres, mientras islas vecinas aglomeraban poblaciones enteras a verlos pasar con viento favorable, saludando y deseándoles buen viaje !.

Durante ese período especial muchos isleños celebraban esta nueva forma de vida con su acostumbrado son caribe, pero algunos sofistas se daban a la tarea de establecer el régimen internacional adecuado a un territorio soberano que se desplazaba con el viento, pero la ausencia de antecedentes lo hacía más difícil. No había un modelo capaz de responder a los conceptos jurídicos relativos al territorio nacional, fronteras, nacionalidad y seguridad. Ni hablar de espacio aéreo o de área marítima de influencia.

Jose Pino como de costumbre se dedicaba a resolver problemas que nadie le consultaba, y para ello construía los mecanismos capaces de establecer el rumbo a lo que era una isla hasta algunos días atrás, para dirigirla a buen puerto. No podían seguir a la deriva como objeto flotante – una clasificación temporal que les permitió identificar su condición perentoria – mientras las organizaciones internacionales terminaban de entender y normalizar la situación.

El gobierno asomó la necesidad de volver a su lugar de origen, anclarse hasta la próxima temporada de huracanes y celebrar la fortuna de seguir felices y saludables, para continuar con la vida al igual que lo habían hecho hasta el momento de la partida.

Sin embargo no todos estaban de acuerdo en retomar sus coordenadas originales, los efectos del calentamiento global amenazaban todas las costas por igual y era cuestión de tiempo que su patria terminara bajo las aguas. La conseja popular recordó el sufrimiento que cada año se hacía más profundo ante la violencia creciente de los eventos meteorológicos – se dirigían en masa de hinojos a las catedrales para elevar oraciones desesperadas de último momento rogando a Dios por un destino mejor al de ser devastado por vientos que los dejaba sordos o ahogados por olas que rompían sobre el techos de sus casas.

Entonces se estableció una votación para decidir mediante referendo entre dos opciones principales, retornar al destino geográfico original donde anclarse o por el contrario convertirse en una nación nómada, manteniendo su independencia y sometida a los elementos de modo de continuar una jornada alrededor de los siete mares.

Para nadie resultó una sorpresa que la mayoría decidiera por la opción de una nación viajera, convirtiéndose así en la primera capaz de bordear la plataforma continental de los países, y disfrutar desde sus playas las bellezas de sus vecinos del globo. No sería necesario ningún trámite migratorio para sus habitantes al momento de visitar cualquier lugar del mundo donde atracarían como vecinos, mientras el turismo itinerante clamaba por aceptar planes diseñados especialmente para este nuevo concepto de aventura y descanso.

Una línea de cruceros incluso les propuso arrearlos durante su recorrido para que sus pasajeros alternaran entre tierra “firme” y sus camarotes. No dejaban de sorprenderse por el impacto mundial que su estatus inédito causaba desde la Naciones Unidas hasta sus antiguos vecinos del Mar Caribe quienes suspiraban bajo la destrucción del último evento climático.

Dominada la fuerza del viento y las corrientes marinas, con un sistema político de transición mientras el estatus de itinerante les era reconocido por derecho propio, se dedicaron a perfeccionar las artes de viajar con la casa a cuestas. Las vacaciones tomaron un sentido nuevo al asomarse por la ventana y descubrir un paisaje diferente cada día, la cultura se enriqueció del mismo modo al conocer por cuenta propia las maravillas de un mundo antes lejano, y los visitantes no dejaban de llegar por embarcaciones ligeras para maravillarse de esta mundo portátil.

Aún no se había restablecido el tráfico aéreo y las organizaciones de control de vuelo internacionales no lograban establecer mecanismos adecuados a una pista de aterrizaje en movimiento. Los vuelos de helicópteros se encontraban reservados para emergencias y misiones oficiales.

Así sucedieron las estaciones del hemisferio norte donde se encontraban navegando con su isla a cuestas, cuando una mañana los sorprendió el paisaje de su pequeña cadena montañosa del interior que originalmente se encontraba al Norte del territorio. Los picos amanecieron cubiertos de una brillante capa amarilla hasta la mitad de sus laderas, deslumbraba bajo el sol intenso y causaba un sentimiento de recogimiento por el impacto de la belleza que la naturaleza era capaz de brindarles a estos peregrinos del mundo. Como era natural, Jose Pino se acercó con cautela al punto más cercano a este velo sedoso y al tocarla con mucho cuidado, quedó tan maravillado que dejó de hablar desde ese momento. Enmudecido regresó con lágrimas en los ojos y abriéndose paso entre la multitud quien le interrogaba con la mirada, llegó a su casa echándose en la hamaca convulsionando por la risa o por el llanto. Del gobierno central enviaron una comisión a establecer las causas de su comportamiento inesperado, y por toda respuesta sacó un brazo del borde de su lecho, estiró el dedo teñido de amarillo hacia la montaña y sobre su falange desplegó las alas la mariposa más bella que habían conocido jamás. Remontó su vuelo a impulsos del viento leve y se dirigió a la montaña para reunirse con su especie – donde se habían refugiado en su migración anual en busca de un lugar donde descansar.

Gustavum Henricum

Richmond, Septiembre 18, 2017

Cabeza de turco

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Le trajeron el presente en una bandeja como muestra de aprecio, y el mesonero se inclinó diligente al tiempo que levantaba el gran domo brillante con un movimiento teatral. El arco que marcó el brazo del mozo por sobre los comensales, fue seguido de aplausos casi salvajes.

Se acercó el capitán de mesa para asegurarse que todo se encontraba a la altura de los clientes, no toleraban nada menos que la perfección. Luego de recuperar la postura, se dirigió al homenajeado – Cómo la prefiere?.

Crujiente por fuera, sangrando por dentro – respondió desde su silla, sin alcanzar contener del todo su apetito concupiscible, mientras secaba sus comisuras de los labios con la servilleta.

Chasqueando los dedos y abanicando las manos en dirección a la cocina, se inclinó antes de retirarse tras el mesonero, para culminar las preparaciones de esta celebración tan importante.

Hora de iniciar la trepanación – pensaba el chef, mientras tomaba aire bajo la mirada de sus ayudantes, en la cocina quirófano del afamado club paleo caníbal de acceso exclusivo.

Gustavo Pisani, Richmond, 19 de Noviembre, 2015

A Karim y su inimaginable imaginación

Written by gpisanic

19/11/2015 at 12:32 PM

La ruta del olvido

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Unidad terminal servoasistida de expulsión automática

Unidad terminal servoasistida de expulsión automática

Con más ruido que humo, pintura en cascaras y cicatrices de carácter por doquier, la unidad de transporte público de la Ruta 6 no circula sino vuela de parada en parada por las calles de Maracaibo. Como si ese empeño de acelerar y frenar con la misma intensidad contribuyera para algo en la duración de su travesía. Estoy convencido que es por diversión.

Si existe un rasgo común entre los conductores de esta ruta, célebre en un sentido trágico, es la sangre fría. Bajo el sol agobiante de esta ciudad bendita, desde Los Haticos hasta la Plaza de Toros, mientras los pasajeros sufren del sauna forzado del momento, no se conoce de alguno de esos profesionales del volante que transpire de manera perceptible.

Y es lo menos que se requiere cuando uno los ve atacando al próximo semáforo, fuego en los ojos, los frenos al rojo vivo mientras acelera al mismo tiempo, decididos a continuar su marcha triunfal sin nada capaz de detenerlos contrario a su voluntad. El gesto de determinación se refleja en los espejos partidos que fracturan la realidad, la cual luce como la remendada obra del Doctor Frankestein, en la unidad repleta de pasajeros atemorizados, adheridos a la vida especialmente aquellos que se equilibran en la parte exterior del equipo de transporte.

La aventura cotidiana tiene un significado en esta ciudad que cambia al que la visita – y lo hace para siempre – especialmente a los que abandonan la unidad contra su voluntad.

Todo comienza con el acto de abordaje, pues el equipo no llega a detenerse del todo, mientras los cómplices que le acompañan, sea el colector, amigos, familia o el ocioso de rigor, terminan cargando en peso a los rezagados que no logran mantener el paso del vehículo en movimiento a pesar de los gritos de ánimo.  Y al aproximarse, la excitación se siente en los pasajeros a punto de utilizar esos servicios para el olvido. Se nota en las miradas, la expresión y la actitud, como si se prepararan para la olimpiada cotidiana de llegar en una pieza al trabajo.

Una vez a bordo, resulta agobiante la mezcla de agitación, olores y gestos del grupo reducido a un espacio insufrible por lo limitado y la inestabilidad incentivada por la manía de aceleración/desaceleración que caracteriza a estos conductores.

Pero el reto no radica en esperar horas por el autobús, correr para montarse, escurrirse como una sardina en una lata pequeña y sobrevivir al bamboleo.

La hazaña se corona con la llegada al destino, lo cual requiere un plan específico que le permita abandonar la trampa, lograr que la unidad se detenga y lo más importante, bajar de manera segura en el punto deseado.

Una vez apeado, el sobreviviente de esta aventura cotidiana, no tiene opción diferente a estudiar su estrategia de supervivencia para el camino de regreso a su hogar.

En la noche es cuando los demonios se sueltan en la ruta 6.

Gustavo Pisani – Sobreviviente Ruta 6. Richmond,21 de Febrero, 2015

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Preguntas acerca de tu entrevista más importante? entrevistas@juegosdesuministro.com

Written by gpisanic

21/02/2015 at 9:34 AM

Publicado en Historias en Cubierta

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