Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Archive for the ‘Edgar Allan Poe’ Category

Nerviograma Óptico

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Llegué a la consulta con la ansiedad que acompaña la incertidumbre, mientras enjuagaba las manos resbaladizas sin saber dónde guardarlas. Me anuncié sin convicción, quizás con la vana esperanza de la desaparición misteriosa del doctor o la suspensión de su práctica debido a quejas ocultas bajo el cajón de la recepcionista, descubiertas por la señora que limpia.

-Buenos días, por favor tome asiento

Las horas desaparecían tras el reloj de la pared, y mi conexión con el universo menguaba tras cada nivel perdido de carga de mi teléfono celular, atornillado a esa silla indiferente. Finalmente se abrió la puerta y pesadamente me dirigí al segundo salón a la derecha, según las indicaciones de la enfermera.

-El Doctor llegará en unos minutos.

Innecesario describir el consultorio donde se ausculta, valora y diagnostica cada paciente. Pero de inmediato quedé prendido de un artilugio, colocado de manera preferente en ese limitado espacio y sin antecedente conocido. No se parecía a nada conocido.

El oftalmólogo entró con su asistente apenas anunciándose, tras la sorpresa inicial y luego de un intercambio no mayor de tres preguntas, me invitó a sentarme en el sillón de reconocimiento. Una vez atado, para asegurar mi integridad, dilatadas las pupilas y colocando mi barbilla en la barra correspondiente, procedió sin parsimonia a presentar el aparato muy cerca de mi ojo derecho.

Al apagar la luz, seguí las instrucciones de la asistente, relájese, mire hacia el frente y otras cosas que dejé de escuchar muy pronto, apenas se proyectó en la pared opuesta una serie de imágenes tan vívidas como familiares.

Eran mis recuerdos visuales acumulados en los pliegues del nervio óptico, de donde eran reflejados por este ingenio capaz de restablecer dichas escenas hasta entonces escondidas entre la mielina y el axión. Ante mí apareció el obstetra y las lágrimas de recién nacido, la primera clase en la escuela, los juegos durante el recreo, la lonchera y sus delicias, la disección de una rana y la cara del primer amor. Siguieron experiencias más elaboradas, violencia en la secundaria, libros, muchos libros en la universidad y luego la familia – lo más grande y nítido de mis recuerdos que avanzaban como un documental en ese cuarto donde no cabía mi emoción y capaz de anegarse por las lágrimas.

Personajes difusos en mi memoria se acercaban a estrechar mi mano, visitaba lugares perdidos en los recuerdos, vivía de nuevo por primera vez la experiencia de descubrir mundos nuevos y viejos, repletos o vacíos, y la naturaleza que desbordaba la pared con todo su esplendor.

-Luce bien, vamos a examinar el otro ojo – dijo la asistente mientras me recuperaba de esta sorpresa.

-Y qué recuerdos se guardan de ese lado? La asistente elevó la vista hacia el doctor, quien en el tono más impersonal posible respondió – Los malos.

Gustavo Pisani, Richmond, 25 octubre #futurismomágico #terror

Un bostoniano misterioso

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Escribir duele, que lo diga el autor de Anabel Lee o de quien comienza un tenebroso cuento describiendo a la miseria como algo múltiple (Berenice). Pero lo recurrente a lo onírico, lo irreal y lo perturbador de una mente en equilibrio balbuceante es a mi juicio (precario) lo que caracteriza a Edgar Allan Poe como el genio de la literatura de horror que nos dejó boquiabiertos al desaparecer a los 40 años.

Es que no me lo imagino de mayor edad, calmando sus pesares visitando la tumba de su amada. O hablando con un cuervo – gracias a nuestro Juan Antonio Perez Bonalde;

 

“Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños,
quedé allí —cual antes nadie los soñó— forjando sueños;”

Cuánto le deben Baudelaire, Conan Doyle y Verne quienes supieron nutrirse de esas raíces tan fuertes como irreales. Y cuanto le debemos quienes se formaron bajo sus letras sangrientas en lecturas interminables, como la larga noche donde vivió los sueños que imaginaba de día.

Ay Lenore, cómo duele Poe !

Gustavo Pisani, Richmond, 19 Enero, 2016

A Edgar Allan Poe, en su arribo a este mundo que es más desquiciado desde que lo dejó.

 

Written by gpisanic

19/01/2016 at 4:50 PM

250 Millones y contando – Parte 3 de 3

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La Tortuga Epéirica

La Tortuga Epéirica

En honor al Poeta ocupado en la más noble de las profesiones tras la cual se le fue la vida. Esta semana se la dedicamos sin contemplaciones.

“El corazón cambia en cada latido” G. Pisani

Para cerrar este pozo hasta el próximo año, me despido con una Trilogía Trágica. Espero les guste. Ahora los espero en la Trastienda del blog, al final de esta entrada.

250 Millones y contando – Parte 3 de 3

El Mar Epéirico

Por días, semanas y meses la fuerza disruptiva de la naturaleza no dejó a persona ilesa. Vientos huracanados, granizo y lluvia capaz de ahogar a infantes y tercera edad por igual, establecieron una situación calamitosa. La irremisible degradación de la peor temporada que se recuerde, hará más difícil para los sobrevivientes mantenerse con vida y en una sola pieza.

El tiempo moderno no ha presenciado un evento tan patético; hordas en harapos que tratan de consolarse a sí mismas en medio de la creciente inquietud, la cual continuamente amenaza en superar las fuerzas andrajosas para contener el daño y la desesperación. La nación ha sentido el efecto de la debacle y noticias de tragedias similares se transmiten de costa a costa, resonando sobre los responsables de esta isla precaria, a la espera de ser borrada en un futuro próximo.

Después de enfrentar tanto terror y dolor, el miedo y la desesperación emergieron entre los desolados. Las víctimas de los crímenes endémicos fueron arrojados al mar nuevo, sin ningún remordimiento, bajo un comportamiento colusorio de testigos presenciales para reducir el número de sobrevivientes en el campamento. La corriente salvaje y el agua gélida facilitaron la disposición de los cadáveres. Nadie daría la pelea, ni perseguía gloria – era la supervivencia primitiva.

Garantizar la vida es ahora el trabajo más importante y los niños eran el grupo más vulnerable de todos. Dejaron de enterrar los cuerpos pequeños debido a la falta de voluntarios y terrenos disponibles; pronto no había cuerpos para ser enterrados porque el hambre se interpuso. Pero lo peor aún estaba por llegar.

En este momento mi amigo continuaba sin descanso su informe dramático, y aunque yo no podía aceptar sus palabras, apenas prestó atención a mis exclamaciones de terror o preguntas.

Aspiraba profundamente sin pausa, y con profunda resignación concluyó su trágico relato de los acontecimientos que restablecieron nuestro reloj geológico varios eones de golpe. Mantuvo los ojos cerrados mientras lágrimas oscuras cayeron como la lluvia fuera de la choza.

Finalmente el Mar Epéirico había reclamado su curso que por 200 millones de años ocupó entre los Apalaches y las Montañas Rocosas.

El inmenso cuerpo de agua ubicado entre estas cadenas montañosas, comenzó colocando sedimentos en un ritmo incesante, metódicamente intercalando arena con depósitos orgánicos en un milímetro por tasa interanual. Entonces el tiempo no se apresuraba de la manera como lo hace ahora. El sedimento simplemente se depositó, formando las capas infinitas que se convirtieron en el paisaje por el cual nos dirigíamos a nuestros puestos de trabajo cada mañana.

Hoy el mar acaba de regresar a su cuenca original, temporalmente obstruido con sedimentos laminares. Una nación completa construida en la parte superior de la formación sedimentaria, vivió sin conocer el significado de ubicarse en medio de escenarios con antecedentes de actividad geológica potencialmente reversible.

Entonces llegó la lluvia con toda la furia desde lo alto, la cual se unió a las fuerzas que afectan a la superficie desde abajo, como la erosión o la superpoblación. El ecosistema se encontraba en una situación de estrés sin precedentes. Así es como la tierra se reincorpora al cabo de un largo período de tiempo humano, pero que representa apenas una marca en su propio reloj.

La Gran Llanura americana desapareció tras ser arrastrada por una oleada que vino desde Alaska hasta Matagorda, en el Golfo de México. Al momento más de la mitad de Norte América fue inundada por este nuevo mar, o por el antiguo mar Caribe.

Austin se convirtió en un recuerdo y la Isla Red Bud es cosa del pasado; Monte Baker, Bonnel y Montaña Cat son ahora el paisaje submarino.

El Capitolio parecía conservado en una especie de pecera gigante, sin daños visibles. La Calle Sexta cambió su carácter alegre por uno frío, terrible y profundamente muerto.

Mi amigo concluyó su narración épica exhalando lo que le quedaba de vida, y lo único que pude hacer es dar la espalda y salir tratando de entender lo que pasó en mis propios términos. No es una tarea fácil cuando ves muertos por donde quiera que vayas.

En mi camino doloroso de regreso me enteré de que el único vestigio de tierra seca en esta área es Jolyville, desde donde se podía ver hasta el norte de algunas montañas que aún muestran su cumbre sobre el nivel del mar. Nada me había preparado para la escena desde el aire, a bordo de un cargamento militar, donde el vacío creado por el área de los antiguos estados centrales quedó como una herida en el corazón de la nación, en forma de profunda cicatriz bajo el mar.

En dirección al sur hasta llegar a La Grange, todo es un río ancho y muy frío barriendo cualquier signo de vida conocida hasta la fecha. Columbus parece ser el lugar seco más cercano, siempre y cuando las presas naturales mantengan el mar interior contenido. Para el próximo verano, quizás sea parte de la nueva historia como Austin lo es ahora.

Un recordatorio macabro del pasado corresponde a un depósito elevado de agua, brutalmente oxidado con el tope levemente por encima de la superficie y una inscripción apenas visible que lee “La Grange” – lo cual habla a gritos de la tragedia de los Estados restantes de América.

Gustavo Pisani, Richmond, 25 de Enero, 2015

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La Trastienda

Aquí coloco mi obra para la venta a ese lector que me ha honrado con su preferencia. Hoy presento mi opera prima, la mejor historia para el Día de San Valentín – Amada Brujita – un amor Epéirico – les va a encantar. Ordena tu ejemplar a tiempo para ese gran día aquí.  Espero les guste.

Tu San Valentín

Tu San Valentín

Ofelia no pudo decirlo mejor según Shakespeare;

Tomorrow is Saint Valentine’s day,
  All in the morning betime,
And I a maid at your window,
  To be your Valentine.
Then up he rose, and donned his clothes,
  And dupped the chamber door.
Let in the maid that out a maid
  Never departed more.
Hamlet, Act IV, Escena 5

Written by gpisanic

25/01/2015 at 12:01 AM

Verses Inked©

We set the ink down, on the streets of the town. where Eternity Stand Confound.

words and music and stories

Let's recollect our emotions in tranquillity

Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

El rincón con mis relatos de ficción, terror y fantasía por Fer Alvarado

EfectiVida - Efectividad, organización, productividad y desarrollo personal

En EfectiVida hablamos de eficacia, eficiencia y efectividad. También de gestión del tiempo, productividad, organización y desarrollo personal. Pero todo, sin olvidar las cosas IMPORTANTES. Porque… ¿para qué serviría la efectividad si no nos ayuda a disfrutar de la vida?

Le journal des Jum's

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