Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Archive for the ‘#cuentosdeluna’ Category

Implantes mentales – La mente en su laberinto

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Me ofrecí de voluntario – creo recordar – en la prueba del implante mental para mejorar la memoria, pero no estoy seguro de los resultados a la fecha.

Frente a mí tengo el reporte del proyecto, donde aparecen los documentos que reflejan mi consentimiento, sin derecho a compensación alguna, independiente de los resultados. Fotos donde aparezco estrechando la mano de famosos con amplias sonrisas y miradas cómplices, vestido de gala en ambientes lujosos repletos de luces. Era la cobaya del momento.

Escucho asombrado la grabación de entrevistas, repaso la presencia en los medios, plataformas digitales y todas las declaraciones y siempre llego a la misma conclusión – Pero quién es éste?

Me tomó una vida rescatar mi mente del secuestro al que se encontraba sometida por el implante. Al principio, avanzó sobre algunos centros de memoria donde se adueñó de las imágenes familiares, luego reemplazó convenientemente todas aquellas con una reproducción que me era ajena – se trataba de otra persona suplantándome en la propia subconsciencia. Todas las impresiones archivadas hasta ese momento, se drenaron por el sistema linfático y excretadas junto al resto de los desechos de este metabolismo que ya no me pertenecía.  

Al final, el sistema parasimpático era lo único original que permanecía a salvo de esta invasión, y desde allí comenzó la reconquista, entre movimientos peristálticos que encontraban eco en la zona mesentérica, punto de partida del memorable ataque final. Se le conoció como la historia épica intestinal.

No voy a detallar los terribles eventos, ni la estrategia que cortó la ruta de escape, pero finalmente logré retomar mi conciencia. Tampoco abordaré las celebraciones conmigo mismo – el original – una vez que sellamos la rendición en la silla turca, entre sinapsis desbordadas y destellos de emoción sin cesar. Ese día la serotonina se agotó y los receptores no se daban abasto en medio del éxtasis por este triunfo heroico. Recuerdo especialmente los cromatóforos proyectados sobre la bóveda craneal en dimensiones reverberantes gracias al torrente de endorfinas y su efecto liberador.

Como punto culminante el discurso del cerebelo bajo el abrazo de la corteza con el sistema límbico, mencionó que mientras queden neuronas en pie de razonamiento, no podemos entregar las ideas.

Hemos derrotado la alienación – dijo – superamos los algoritmos y se impuso la unión de sistemas nerviosos ante la fuerza de la ignorancia, que pretendía convertirnos en meros espectadores de la vida, pendientes exclusivamente de lo que sucede en las redes sociales – incluso el Hipotálamo salió de su encierro para celebrar ruidosamente, momento cuando el hambre se impuso y se abrió paso por la mielina hacia los nervios.

Todos celebramos hasta que el ritmo circadiano marcó su llegada, recuperando la cordura como si se hubiera eliminado el largo confinamiento producto de una pandemia.

Entonces desperté en mí mismo finalmente.

Gustavo Pisani, Richmond, 27 octubre #futurismomágico #terror

Callejón Termidor – Historias insostenibles.

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El vapor Libertador sonaba la sirena anunciando la llegada del artista del momento, frente a cientos de entusiastas impacientes por saludarle con el corazón abierto. Llegó para quedarse en la memoria colectiva, en medio de besos y suspiros de esas admiradoras que desmayarían sólo por una de sus miradas ese 18 de Mayo de 1935.

Desde su llegada a Caracas y otros puntos de su corta visita, los tumultos sin precedente superaban cualquier estimación, mientras la energía de las fanáticas atropellaba los guardias sin miramientos. Todo por una sonrisa.

El hotel Granada reventaba de público que desbordaba la carretera Unión hacia la Calle 84 bajo el sol implacable de Maracaibo, en la espera del ídolo que transformaría para siempre el canto en esa ciudad, con aspiraciones de plaza de artistas internacionales. 

Gracias al petróleo que brotaba de esa tierra calcinada por el sol, el circuito de estrellas ahora incluía escenarios como el Teatro Baralt, zarzuela incluida, y patio de estreno para el cine mostrando especialistas sacando muelas o muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo, ya en 1897. 

Durante su debut el artista cantó lo mejor de ese repertorio inconfundible – Cobardía, Carnaval, El Carretero, Insomnio, Tomo y Obligo, Por una cabeza y Mi Buenos Aires querido, ante una local repleto de aplausos y ovaciones.

Finalmente los hinchas lograron verlo desde la ventana de su habitación en el primer piso, pañuelo en mano saludando con ese encanto que desbordaba las emociones de los presentes. Tal era la sonoridad de su voz, que se le escuchó cantando calle abajo, antes de retirarse a descansar de su agitada jornada. Esa melodía quedó grabada para siempre sobre la calzada.

Llegó la inevitable partida y el 23 de Mayo dejó a todos con el corazón quebrado, como una cicatriz que jamás cerraría por la fascinación que se encargó de distribuir durante su corta pero intensa estadía. Un mes más tarde se supo de su muerte a consecuencia de un accidente aeronáutico en Medellín.

Las ruinas del Hotel Granada afean la ciudad hoy día, pero en las noches de luna que iluminan el barrio El Saladillo se escucha su inconfundible voz desde el balcón del primer piso. Entonces en el Callejón Termidor apartan la mesa de dominó y las parejas no dejan de bailar tango toda la noche bajo el encanto insuperable de Gardel. Todo por una milonga.

Nadie se atreve a hablar mientras los dúos con sus mejores galas que guardan para la ocasión, cierran los ojos de emoción en cada tema que vibra sobre los suspiros desfallecientes del amor bailando hasta el amanecer.

Gustavo Pisani, Richmond, 26 octubre #futurismomágico #terror

Written by gpisanic

26/10/2020 at 5:25 PM

Nerviograma Óptico

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Llegué a la consulta con la ansiedad que acompaña la incertidumbre, mientras enjuagaba las manos resbaladizas sin saber dónde guardarlas. Me anuncié sin convicción, quizás con la vana esperanza de la desaparición misteriosa del doctor o la suspensión de su práctica debido a quejas ocultas bajo el cajón de la recepcionista, descubiertas por la señora que limpia.

-Buenos días, por favor tome asiento

Las horas desaparecían tras el reloj de la pared, y mi conexión con el universo menguaba tras cada nivel perdido de carga de mi teléfono celular, atornillado a esa silla indiferente. Finalmente se abrió la puerta y pesadamente me dirigí al segundo salón a la derecha, según las indicaciones de la enfermera.

-El Doctor llegará en unos minutos.

Innecesario describir el consultorio donde se ausculta, valora y diagnostica cada paciente. Pero de inmediato quedé prendido de un artilugio, colocado de manera preferente en ese limitado espacio y sin antecedente conocido. No se parecía a nada conocido.

El oftalmólogo entró con su asistente apenas anunciándose, tras la sorpresa inicial y luego de un intercambio no mayor de tres preguntas, me invitó a sentarme en el sillón de reconocimiento. Una vez atado, para asegurar mi integridad, dilatadas las pupilas y colocando mi barbilla en la barra correspondiente, procedió sin parsimonia a presentar el aparato muy cerca de mi ojo derecho.

Al apagar la luz, seguí las instrucciones de la asistente, relájese, mire hacia el frente y otras cosas que dejé de escuchar muy pronto, apenas se proyectó en la pared opuesta una serie de imágenes tan vívidas como familiares.

Eran mis recuerdos visuales acumulados en los pliegues del nervio óptico, de donde eran reflejados por este ingenio capaz de restablecer dichas escenas hasta entonces escondidas entre la mielina y el axión. Ante mí apareció el obstetra y las lágrimas de recién nacido, la primera clase en la escuela, los juegos durante el recreo, la lonchera y sus delicias, la disección de una rana y la cara del primer amor. Siguieron experiencias más elaboradas, violencia en la secundaria, libros, muchos libros en la universidad y luego la familia – lo más grande y nítido de mis recuerdos que avanzaban como un documental en ese cuarto donde no cabía mi emoción y capaz de anegarse por las lágrimas.

Personajes difusos en mi memoria se acercaban a estrechar mi mano, visitaba lugares perdidos en los recuerdos, vivía de nuevo por primera vez la experiencia de descubrir mundos nuevos y viejos, repletos o vacíos, y la naturaleza que desbordaba la pared con todo su esplendor.

-Luce bien, vamos a examinar el otro ojo – dijo la asistente mientras me recuperaba de esta sorpresa.

-Y qué recuerdos se guardan de ese lado? La asistente elevó la vista hacia el doctor, quien en el tono más impersonal posible respondió – Los malos.

Gustavo Pisani, Richmond, 25 octubre #futurismomágico #terror

Verses Inked©

We set the ink down, on the streets of the town. where Eternity Stand Confound.

words and music and stories

Let's recollect our emotions in tranquillity

Sobre Monstruos Reales y Humanos Invisibles

El rincón con mis relatos de ficción, terror y fantasía por Fer Alvarado

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En EfectiVida hablamos de eficacia, eficiencia y efectividad. También de gestión del tiempo, productividad, organización y desarrollo personal. Pero todo, sin olvidar las cosas IMPORTANTES. Porque… ¿para qué serviría la efectividad si no nos ayuda a disfrutar de la vida?

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