Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Nieve amarilla – La isla flotante

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Los habitantes no podían creer que al cabo de los eventos terribles causados por la fuerza de la naturaleza, se había salvado su terruño – lo más preciado – y ahora viajaban flotando tras el paso de ese huracán histórico, que les arrancó de su ubicación natural desde que la tierra es tierra. El horizonte cambiaba cada día y con él los atardeceres, mientras islas vecinas aglomeraban poblaciones enteras a verlos pasar con viento favorable, saludando y deseándoles buen viaje !.

Durante ese período especial muchos isleños celebraban esta nueva forma de vida con su acostumbrado son caribe, pero algunos sofistas se daban a la tarea de establecer el régimen internacional adecuado a un territorio soberano que se desplazaba con el viento, pero la ausencia de antecedentes lo hacía más difícil. No había un modelo capaz de responder a los conceptos jurídicos relativos al territorio nacional, fronteras, nacionalidad y seguridad. Ni hablar de espacio aéreo o de área marítima de influencia.

Jose Pino como de costumbre se dedicaba a resolver problemas que nadie le consultaba, y para ello construía los mecanismos capaces de establecer el rumbo a lo que era una isla hasta algunos días atrás, para dirigirla a buen puerto. No podían seguir a la deriva como objeto flotante – una clasificación temporal que les permitió identificar su condición perentoria – mientras las organizaciones internacionales terminaban de entender y normalizar la situación.

El gobierno asomó la necesidad de volver a su lugar de origen, anclarse hasta la próxima temporada de huracanes y celebrar la fortuna de seguir felices y saludables, para continuar con la vida al igual que lo habían hecho hasta el momento de la partida.

Sin embargo no todos estaban de acuerdo en retomar sus coordenadas originales, los efectos del calentamiento global amenazaban todas las costas por igual y era cuestión de tiempo que su patria terminara bajo las aguas. La conseja popular recordó el sufrimiento que cada año se hacía más profundo ante la violencia creciente de los eventos meteorológicos – se dirigían en masa de hinojos a las catedrales para elevar oraciones desesperadas de último momento rogando a Dios por un destino mejor al de ser devastado por vientos que los dejaba sordos o ahogados por olas que rompían sobre el techos de sus casas.

Entonces se estableció una votación para decidir mediante referendo entre dos opciones principales, retornar al destino geográfico original donde anclarse o por el contrario convertirse en una nación nómada, manteniendo su independencia y sometida a los elementos de modo de continuar una jornada alrededor de los siete mares.

Para nadie resultó una sorpresa que la mayoría decidiera por la opción de una nación viajera, convirtiéndose así en la primera capaz de bordear la plataforma continental de los países, y disfrutar desde sus playas las bellezas de sus vecinos del globo. No sería necesario ningún trámite migratorio para sus habitantes al momento de visitar cualquier lugar del mundo donde atracarían como vecinos, mientras el turismo itinerante clamaba por aceptar planes diseñados especialmente para este nuevo concepto de aventura y descanso.

Una línea de cruceros incluso les propuso arrearlos durante su recorrido para que sus pasajeros alternaran entre tierra “firme” y sus camarotes. No dejaban de sorprenderse por el impacto mundial que su estatus inédito causaba desde la Naciones Unidas hasta sus antiguos vecinos del Mar Caribe quienes suspiraban bajo la destrucción del último evento climático.

Dominada la fuerza del viento y las corrientes marinas, con un sistema político de transición mientras el estatus de itinerante les era reconocido por derecho propio, se dedicaron a perfeccionar las artes de viajar con la casa a cuestas. Las vacaciones tomaron un sentido nuevo al asomarse por la ventana y descubrir un paisaje diferente cada día, la cultura se enriqueció del mismo modo al conocer por cuenta propia las maravillas de un mundo antes lejano, y los visitantes no dejaban de llegar por embarcaciones ligeras para maravillarse de esta mundo portátil.

Aún no se había restablecido el tráfico aéreo y las organizaciones de control de vuelo internacionales no lograban establecer mecanismos adecuados a una pista de aterrizaje en movimiento. Los vuelos de helicópteros se encontraban reservados para emergencias y misiones oficiales.

Así sucedieron las estaciones del hemisferio norte donde se encontraban navegando con su isla a cuestas, cuando una mañana los sorprendió el paisaje de su pequeña cadena montañosa del interior que originalmente se encontraba al Norte del territorio. Los picos amanecieron cubiertos de una brillante capa amarilla hasta la mitad de sus laderas, deslumbraba bajo el sol intenso y causaba un sentimiento de recogimiento por el impacto de la belleza que la naturaleza era capaz de brindarles a estos peregrinos del mundo. Como era natural, Jose Pino se acercó con cautela al punto más cercano a este velo sedoso y al tocarla con mucho cuidado, quedó tan maravillado que dejó de hablar desde ese momento. Enmudecido regresó con lágrimas en los ojos y abriéndose paso entre la multitud quien le interrogaba con la mirada, llegó a su casa echándose en la hamaca convulsionando por la risa o por el llanto. Del gobierno central enviaron una comisión a establecer las causas de su comportamiento inesperado, y por toda respuesta sacó un brazo del borde de su lecho, estiró el dedo teñido de amarillo hacia la montaña y sobre su falange desplegó las alas la mariposa más bella que habían conocido jamás. Remontó su vuelo a impulsos del viento leve y se dirigió a la montaña para reunirse con su especie – donde se habían refugiado en su migración anual en busca de un lugar donde descansar.

Gustavum Henricum

Richmond, Septiembre 18, 2017

Una respuesta

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  1. Para seguir leyendo….es casi una bitácora.

    Me gusta

    Manuel A Prado

    19/09/2017 at 7:52 AM


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