Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Santo Oficio – 2 de 3

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Sobre mi caballo yo

Sobre mi caballo yo

-Continuación…/..

Jefe

Al cabo de los primeros años dedicados a llenar espacios públicos en movilizaciones forzadas, delatar a su entorno, abusar de los más débiles y demostrar la entrega total, incluso ante la contradicción de los mensajes, era posible soñar con una carrera en la institución. Se lograba acumulando puntos en la escala de degradación establecida en el llamado Decálogo del Amor – sarta de antivalores sociales establecidos como apología universal, y amparados por el sistema de protección legal a los embates contra la disidencia.

Los tenebrosos temas de traición, tortura, escucha y grabación de conversaciones, emboscada, engaño, timo, decepción, pillaje, mutilación, persecución, acoso, exterminio y desaparición, eran  materias de la academia de la destrucción, establecida como la unidad de entrenamiento para la formación de miembros de tropa. Los asalariados de estas instituciones formaban parte de los Comités de Enaltecimiento, paramilitares encargados del trabajo sucio – como si hubiera alguna actividad diferente bajo las órdenes centrales.

Similar a la carrera política vigente, el peor del grupo alcanzaba los méritos para hacerse del poder. Su nominación al Comité de Exterminio, era similar a un prontuario terrorista de la actualidad – pero ya eso no existía. Ataques, víctimas, tráfico y demás violaciones de crímenes lesa humanidad o patria por igual, se documentaban para elevar al aspirante ante el jurado de esta difícil tarea de nominación.

A partir de su promoción, celebrada con el fruto de su red de corrupción – tema de su tesis de grado – lo que venía era la celebración del poder por el poder. La impunidad, la coerción y el disfrute de los bienes mal habidos eran la forma de vida propia y la de su entorno. Los excesos o toparse con alguien de mayor peso en esta jerarquía del clan a cargo, pondrían fin a esta desbocada existencia.

Sin duda, la necesidad de perpetuar el mal influía en la decisión del próximo elegido. Se estaba garantizando la continuidad de la violencia, contra cualquier atisbo de esperanza en la mente ingenua de algunos sobrevivientes. Pero por cuánto tiempo?

Gustavo Pisani, Richmond, 4 de Mayo, 2015

Mañana – La guinda del pastel

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Written by gpisanic

04/05/2015 a 12:01 AM

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