Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Guerra en Cámara Lenta – 3 de 3

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Cuando las ruedas nos alcancen

Cuando las ruedas nos alcancen

El gesto

Si luce como un rufián, es muy  probable que lo sea. La guerra de exterminio de la decencia amerita un modelo que impulse a los fanáticos a ejecutar sus tareas criminales. En mi pueblo le llaman perdonavidas.

La primera bala que acabo la vida de un inocente fue la más discutida, hasta que la dialéctica oficial logró justificarla tras una campaña oficial según la cual la víctima era un antisocial, y los asesinos unos pastores de la paz. Al cabo de varias ejecuciones ya no era necesario repetir la fórmula a un pueblo dolorosamente acostumbrado a estos actos de barbarie. El velo se había convertido en una venda sobre los ojos.

A las agresiones verbales y físicas siguieron naturalmente las tareas de ejecución selectiva con fines de amedrentamiento. Gracias a una política de colaboración y retribución, la entrega de similares permitió juicios sumarios con opiniones sesgadas como evidencia excluyente. Los ajustes personales se ventilaron de esta manera expedita a favor de los comités locales, tentáculos paramilitares de control y sometimiento.

Propiedades legalmente adquiridas o laboriosamente construidas resultaron expropiadas bajo argumentos oportunistas y sancionados por tribunales de la causa. Derechos públicos fueron inculcados sin explicación alguna, y las votaciones fueron sustituidas por un acto bochornoso de montaje de boletas virtuales que siempre favorecían a la tendencia a cargo. La promesa de la tecnodemocracia devino en la entrega del secreto del voto al sistema más opaco pero más auditado de la historia de las elecciones. Otra víctima de esta conflagración invisible excepto por las bajas.

En medio de huestes harapientas los ungidos por el poder se pasean con sus señales de riqueza, poderío y patentes para doblegar cualquier intento de reclamo. Los derechos humanos ahora tienen un gestor quien decide su aplicación a conveniencia propia, hasta que es retirado de sus funciones de control social por alguien peor.

La guerra lenta no deja de matar, conquistando espacios de hecho y de derecho, basta contar los muertos para entender que la política de exterminio ha sido hasta la fecha lo más efectivo en todos los años de control hegemónico.

El futuro había llegado para quedarse bajo la peor de las formas posibles. Podrían los humanos retomar los valores de libertad, justicia y desarrollo?

Gustavo Pisani, Richmond, 2 de Mayo, 2015

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Written by gpisanic

02/05/2015 a 12:01 AM

Una respuesta

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  1. Me parece muy acertada la forma en que utilizas discriminadamente los tiempos verbales; es una forma de plantear al mismo tiempo un futuro posible y un presente tangible de sucesos que no queremos ver ni aceptar. El futuro ya existe, está aquí, y lo que planteas como futurible ya acontece en estos momentos. Es lamentable constatar como nos están metiendo el supositorio y ni siquiera nos demos cuenta de que ya nos bajaron los calzoncillos.

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    jumanper

    02/05/2015 at 1:28 AM


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