Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

250 Millones y contando – Parte 2 de 3

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Mar de Austin, Texas

Mar de Austin, Texas

En honor al Poeta ocupado en la más noble de las profesiones tras la cual se le fue la vida. Esta semana se la dedicamos sin contemplaciones.

“El corazón cambia en cada latido” G. Pisani

Para cerrar este pozo hasta el próximo año, me despido con una Trilogía Trágica. Espero les guste.

250 Millones y contando – Parte 2 de 3

La historia

He aquí sus palabras lo mejor que puedo recordarlas – con algunas libertades menores mientras luchaba con mi propia sorpresa e incredulidad frente a una escena apocalíptica.

Sin remordimiento compartió abiertamente sus sentimientos mientras hablaba de un colapso continental, con un tono neutral de voz cansada – no había dormido en días y mostraba signos de un inminente colapso;

Austin se asienta en la parte superior de más de 250 millones de años de historia geológica, que están expuestas a las orillas del río Colorado, conformando un registro disponible para aquellos dispuestos a leerlo en las formaciones de piedra. Se pueden recorrer períodos completos de la corteza del globo, durante una excursión de fin de semana, sin percatarse de las fuerzas que modificaron el mundo que nunca conocimos, una y otra vez durante eras de intensa actividad. Fósiles, huellas y paisajes antiguos recrean una imagen vívida de épocas que no están dispuestas a ser olvidadas.

Dicho de otra manera, un delicado equilibrio existente entre los perfiles geológicos comprendidos desde el Triásico hasta el final al Eoceno, permitió que se distribuyeran dentro de los límites de la Capital del Estado, abarcando millones de años en un área pequeña. Como en una vitrina cuaternaria se podía ver, literalmente, los registros del pasado. Si se tratara de un telescopio de tiempo antiguo mirando al Sureste hacia Houston, desde el punto más alto retrocederíamos en el tiempo desde los dinosaurios, los mamíferos y los primates, hasta llegar al Golfo de México. La ciudad era un punto de observación extraordinario, para cualquier curioso de los recuerdos del planeta.

Pero esta exposición única tenía un costo irrevocable – la fundación de la ciudad se asentaba precariamente sobre una serie de acantilados causados por la orogénesis más dramática que pueda haberse documentado en el globo, cuando nuestra litosfera bailó la canción del planeta que canta con la voz espantosa de la destrucción al ritmo del temblor. Era cuestión de tiempo verla sacudiéndose de nuevo y ese tiempo estaba llegando y lo hacía rápidamente.

Las previsibles consecuencias de ese movimiento telúrico se articularon sólo en las mentes de los más inventivos, pero pronto se convertiría en parte de un estudio natural para las generaciones futuras. O lo que quedase de ellas.

Si tomamos el punto de vista social, los siglos crearon la idea de estabilidad en la tierra y las generaciones crecieron utilizando el escenario maravilloso a su alrededor, sin prestar atención a la dinámica que lo hizo todo posible en primer lugar. No hay nada como un movimiento tectónico, tsunami o erupción para convertir ese hermoso paisaje en caos.

En este particular momento de la historia humana, esa idea loca del mar dispuesto a recuperar la tierra no sumaba casi nadie a favor.

Pero al final, todo comenzó con eventos no necesariamente relacionados; actividad sísmica con mayor frecuencia, epicentros convergiendo cada vez más cerca, islas en erupción desde el fondo del mar en diferentes partes del mundo que cambian los mapas y las rutas marítimas, y el efecto invernadero implacable con todo su legado ominoso, incluyendo derretimiento de los glaciares hasta su eventual desaparición. Todo el mundo sabía acerca de las terribles consecuencias que la indiferencia traería para el planeta, pero sin embargo, nadie realmente se preocupó por estar preocupados en otra cosa.

Por último, y sin una advertencia adecuada la lluvia comenzó a caer con furia desconocida y no se detuvo hasta que los ríos se quedaron sin contención. Al cabo de semanas sin descanso, la tierra saturada no tenía capacidad para absorber el líquido y éste fluía libre sobre la superficie. Cuando parecía haberse alcanzado una normalidad en medio del deslave, un violento movimiento telúrico creó un tsunami abismal encargado de borrar cualquier referencia existente en las zonas adyacentes, arrasando todo a su paso y revirtiendo el flujo de los ríos trepidantes. Las represas situadas aguas arriba que hasta ahora habían mantenido las aguas de los lagos en una cota mayor, hirvieron de violencia al ser abordados desde su base en un contraflujo hidráulico.

Cuando las paredes de contención estallaron por la presión acumulada, la verdadera tragedia comenzó y el ruido atronador se escuchaba a kilómetros de distancia, por las paredes de rocas que surgían de las aguas furiosas, furiosamente volando hacia las riberas – abandonando el cauce original del río y creando un un camino terrible de destrucción.

El desastre tuvo una manera de hacerse notar, sin duda. Pocos días más tarde, sin ninguna señal de tregua de lluvia a la vista, repentinamente algunas luces del sol iluminaron el nuevo panorama convertido en un paisaje marino hasta donde el ojo podía ver.

El fenómeno había creado no sólo un lago gigante sobre y alrededor de Austin, una corriente traicionera y peligrosamente congelada se hizo presente en clara indicación de su origen ártico.

Los sobrevivientes no podían creer este escenario devastado y la desesperación comenzó a surgir entre ellos, con destellos de violencia.

Contingentes armados fueron de inmediato movilizados a la zona, pero no alcanzaban a contener las oleadas de personas que se lanzaban directamente al agua, donde desaparecían para siempre tratando de regresar a sus familias, sus activos y mascotas ahogadas en la profundidad.

Gustavo Pisani, Richmond a 120 millas de Austin, 24 de Enero, 2015

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Written by gpisanic

24/01/2015 a 12:01 AM

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