Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

250 Millones y contando – Parte 1 de 3

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Agua

Agua

En honor al Poeta ocupado en la más noble de las profesiones tras la cual se le fue la vida. Esta semana se la dedicamos sin contemplaciones.

“El corazón cambia en cada latido” G. Pisani

Para cerrar este pozo hasta el próximo año, me despido con una Trilogía Trágica. Espero les guste.

250 Millones y contando – Parte1 de 3

Los hechos

Muy temprano el torrente de información comenzó a fluir en impulsos frenéticos, sin ningún sentido a esa hora, acerca del destino incierto de un área muy grande de la nación afectada por lo que parecía ser un cataclismo difícil de creer. No puede ser posible – resultó ser la negación intuitiva que inundó mi cerebro medio dormido.

Los medios sociales sirven como multiplicadores de chismes y especulaciones, de modo que hasta pasado el mediodía no había manera de confirmar las noticias. Sucumbí a la consulta mediante llamadas telefónicas, correos, mensajes cortos y otros recursos disponibles en esta era global. Palabras como infierno de agua y nuevo mar se citan a sí mismos entre los diferentes canales, como si se tratara de un mensaje preconcebido. Traté sin éxito de organizar mi mente alrededor de la realidad y el exceso de información.

A media tarde se sentía como una resaca terrible, confirmando lo difícil que es concentrarse en lo realmente importante hoy día.

Llegada la noche, las redes sociales colapsaron bajo el peso de la histeria pública y toda clase de especulaciones reflotaron en el radar. Los eventos se concentran en la zona de las suaves colinas, tal y cómo recuerdo esa región tan preciada para mí al norte de Texas. Los recuerdos y la curiosidad me obligaron a ir directamente a la fuente de información, y de inmediato organicé esta aventura inesperada.

Evidentemente algo terrible y de proporciones épicas se había producido en Austin. Lo que había sucedido, todavía no tenía la más mínima idea, pero una nube de pensamientos oscuros comenzaron a formarse en mi cabeza. ¿Cuántas personas de mis redes se encontraban en esa ciudad?

Finalmente me las arreglé para activar las referencias e insignias persuasivas que me califican como miembro del equipo de rescate y voluntario de emergencia, permitiendo embarcarme en una visita que iba a ser el viaje de la vida.

Para ese momento ya había contactado con mi compañero de universidad y antiguo socio del delito residente de Austin, geólogo y quien aún podían comunicarse con el resto del mundo a través de un teléfono de línea terrestre.

La saturación de noticias comenzó a pisotear en el juicio y desafiar la versión ominosa, con dudas sembradas por el escepticismo y una resistencia a aceptar la naturaleza desbordada y sus terribles efectos.

Me tomó más de 3 días laboriosos entrar en la zona procedentes de la costa este, bajo la firme convicción que nada podía sorprenderme – o al menos eso creía. En la cercanía se podía sentir en el aire un fuerte sentimiento de tristeza, de abandono y falta de esperanza por no hablar de la humedad y la fetidez. No es una buena combinación para un comienzo.

Finalmente, después de un viaje de aventura por tierra, aire y agua – mucha de ella – me las arreglé para llegar al corazón del país de la colina y no podía creer la aglomeración de sobrevivientes asfixiando a los antiguos viñedos, en lo que era el espacio abierto. Pequeños pueblos, donde cientos de miles de personas fueron a la espera de la ayuda humanitaria, similar a Haití o cualquier crisis humanitaria, pero a una ingente escala.

Con la ayuda de la Guardia Nacional, y los cientos de colegas voluntarios de los esfuerzos de socorro, finalmente llegué a casa de mi amigo que de alguna manera había resistido a la conmoción.

Una pequeña cabaña construida en la cima de una leve montaña rodeada por nada más que una zona de desastre y una línea fija de teléfono que cuelga del poste que se inclina a punto de retiro.

Una vez en su casa bajo ladridos de la mascota abrió la puerta, me miró con una expresión de alguien que se ha quedado seco, y manteniendo el pomo de la puerta firmemente sujeto no se molestó en saludar. Temblaba como si fuera de gelatina.

Antes de incorporarme se dedicó sin detenerse al vívido recuento de los acontecimientos que colocaron a la zona en esta situación apocalíptica.

Pero no lograba entender, qué sucedió?

Gustavo Pisani, Richmond, 23 de Enero 2015

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Written by gpisanic

23/01/2015 a 12:01 AM

2 comentarios

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  1. Como otras veces, esperando ansioso la continuación. Muy bueno, Gustavo.

    Le gusta a 1 persona

    • Gracias José Antonio me siento muy halagado por tu interés en mis letras. Ahora viene lo mejor. Saludos, Gustavo

      Le gusta a 1 persona

      gpisanic

      23/01/2015 at 7:58 AM


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