Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Prometeo helado – Un río de recuerdos

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Helado de Nowata

Salí a la intemperie, a pesar de la perturbación, la cual no cesaba en su furia desatada. Me acerqué a la formación de hielo que apareció bajo la neblina leve a su alrededor, mientras ésta se disipaba lentamente entre espasmos de luz que no dejaban de iluminar nuestro alrededor.

Las sombras parecían cobrar vida por la intensidad de las centellas, el sonido resultaba insostenible y hasta el viento se detuvo ante semejante conjunción de fuerzas tenebrosas.

Finalmente me coloqué frente a lo que había dibujado como un rostro de rasgos grotescos. Me dirigió una mirada glacial, o al menos así me pareció bajo los elementos desatados en esa velada cataclísmica. Los largos minutos que me pareció pasar en espera de una ocurrencia que confirmara mis sospechas, se rompieron cuando, con una voz fría y cortante, me dijo;

-Hola Víctor.

-No soy Víctor – respondí naturalmente, y sin dejar de ver maravillado la expresión vivaz de este cuerpo gélido.

La luz del rayo que le aportó el soplo vital parecía estar atrapada en su interior, desde donde surgían pequeños destellos de colores brillantes, con formas que hacían pensar en órganos humanos. Especialmente lo que debería corresponder al corazón palpitaba con un tono gris, y un pesado ritmo que transmitía la soledad a la cual debería estar sometido esta forma de vida. Le revisé con curiosidad, cada milímetro de su superficie, no cabía en mi asombro al detallar el aspecto proto humano de su cuerpo. Descubrí músculos, articulaciones, huesos y ligamentos, todos translúcidos, envueltos en lo que parecía una piel acuosa que sostenía el resto del organismo en su sitio. El espanto ante tal monstruosidad, cedía lugar al asombro y la admiración por el arte y el milagro de la vida.

Entonces nos dedicamos a hablar, como viejos amigos que no se encontraban desde hacía mucho tiempo, y empeñados en ponernos al día ajenos al drama meteorológico desatado a nuestro alrededor, dejamos atrás la noche y la madrugada. Hablamos de amores y esperanzas, de intenciones que han recorrido los puentes de la vida y del futuro, ese porvenir al que todos queremos llegar en mejor forma.

Qué nos esperaba? La vida se derretía ante nosotros y no podíamos hacer nada por mantenerla asegurada, igual que el río en el cual nunca nos bañamos dos veces. La conversación me llevó por lugares inesperados, tocando temas y asuntos que jamás pensé tratar con alguien, y menos con una figura de hielo.

Nunca supe en que momento me quedé dormido, en plena conversación acerca de nuestra amistad y los planes futuros.

Cuando me desperté, con el sol justo sobre mí, lo hice todo empapado de mi más reciente creación a la que nunca se me ocurrió ponerle nombre. Había pasado la tormenta.

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Written by gpisanic

09/02/2011 a 1:01 AM

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