Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

La batalla de los mimos

leave a comment »

El mimo que maúlla

La primera bala no se escuchó, pero la conflagración inició su lenta e inexorable marcha forzada hacia la destrucción. Los bandos escalaron violentamente los estadios previos hasta esta situación irreversible, luego del río de insultos en forma de gestos que seguían su curso alimentando el profundo mar de odios.

Hasta que un día, sin lograr acostumbrarse a la existencia compartida, un evento marcó para siempre la suerte de esta patria ahora infeliz.

Bipo era un mimo amoroso, cuya sonrisa nunca abandonaba su rostro. El acto por el cual se había ganado un nombre, consistía en caminar detrás de un transeúnte elegido, al compás de sus pasos e imitando sus gesto de manera graciosa – al menos así lo apreciaba el publico que se hacia cómplice de sus chanzas, premiándole con entusiastas aplausos. La vida era dulce para el mimo.

Una tarde llena de presagios, otro artista del silencio conocido como Bemo, apareció en la esquina a partir de la cual las victimas se integraban sin saberlo al circo de calle efímero, que deleitaba a los asistentes regulares y casuales por igual.

Con las manos agarradas por detrás de su espalda encorvada, el recién llegado reflejaba la miseria de los tiempos. Esa amargura crónica que va rumiando el alma, llenándola de resentimiento contra todos, aun sin formar parte de su tragedia personal.

Arrastrando los pies sin dejar de ver al piso, Bemo fruncía la frente más de lo que se espera, y las lágrimas amargas sólo esperan cualquier excusa para explotar en torrentes. Y así sucedió cuando escuchó el murmullo convertido en risa burlona a su alrededor. Cuando finalmente elevó la cara, se sorprendió de todas esas personas felices en su camino, hasta que relacionó la causa de esta alegría, avinagrando más aun su ánimo miserable.

Sin pensarlo un instante, se paró sin aviso, y haciendo una pistola con sus manos amenazadoras disparó al corazón de Bipo, el cual se hizo pedazos en medio de las risas empeñadas en vivir la tragedia como un chiste. No se escuchó detonación alguna, pero el golpe seco del cuerpo sobre el pavimento detuvo de inmediato la juerga.

Bemo siguió su camino, sin ver a su victima ni decir una palabra.

Era un mimo, qué iba a decir?

Anuncios

Written by gpisanic

07/01/2011 a 1:01 AM

Deja un comentario por favor

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Aventurándote.

Blog de viajes y montaña.

Revista Marítima

La información "Premium" del sector naviero nacional.

Messieral

«Historias en Ascuas para un Día sin Nombre»

poesiadesencadenada

Este es mi pequeño rincón donde plasmo mi vida, mis opciones, mis errores, mis lecciones

El Destrio

Donde termina todo lo que no tiro a la papelera.

A %d blogueros les gusta esto: