Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Amanecí de cincuenta

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Familias enteras sobre el agua

Mi primer impulso fue contar cuántas bandejas tenía la fuente del parque. Luego me tenté a buscar la relación entre los patos que poblaban alegremente su espejo de agua.

Sin embargo ni siquiera llegué a ver la hora. Un impulso surgió clamando desde muy adentro, que no había podido detectar antes.

Toda una vida de cálculos bastaba.

Desde las primeras velas en mis primeros cumpleaños hasta la presión arterial, cuentas bancarias, antigüedad laboral, bonos y rendimientos han hecho su trabajo por cinco décadas.

Es mi turno de apreciar.

La fresca mañana de verano en el corazón de una ciudad frenética, el sabor de un chocolate con frutas y nueces, el baño temprano de las aves mientras el sol marca su ruta hasta el otro día.

Lo que cuenta hoy para mí, más que nunca es el amor de mi familia, la armonía con su entorno, el humor en todas sus sabias expresiones y el tesoro de una vida completa que guardo con las amistades incondicionales.

El mundo se detiene mientras un patito aprende a flotar siguiendo trabajosamente a su madre en el medio de la laguna. Perros de toda especie sacan de paseo a sus humanos y el rumor del agua es como una canción de cuna, con toda su inagotable poesía.

El sonido del tren que ronda el parque me trasporta a los parques de mi niñez. Se encuentran intactos en mi memoria. Representan los momentos más felices que una madre pudo brindarles a sus hijos. Traen consigo todo lo que necesito hoy y necesitaré siempre.

Veo reflejada en el agua una larga vida impulsada por principios, sostenida por amor. Las ondas apenas perturban la imagen, como los obstáculos su empeño en proseguir a pesar de las dificultades y las circunstancias.

Ahora duerme el alumno bajo la mirada de su guía, cubriéndose bajo el ala mientras flota como si nada del universo importara.
El letargo en medio del frenesí, la soledad entre la multitud y la compañía rodeado de nada más que pensamientos.

Existe una tendencia en esos signos, que no es otra que la capacidad de abstraerse incluso rodeado del mayor desafuero posible, para seguir con una vida que por minutos toma más y más valor, al ver crecer mis hijas y el amor por mi compañera de viaje. Cada vez llevo menos equipaje pero más significado en ese trayecto, quizás alguien debió indicarme antes su destino.

Al despertar hoy no hice un inventario de mi vida, en su lugar aprecié infinitamente sus momentos inolvidables.

Recordé una que otra de las tantas anécdotas y desterré lo malo de ayer. Como lo hice en la Gran Muralla, desde el borde mismo cuando tiré ese lastre a lo más profundo de las montañas de Badalín. Jamás me sentí mejor.

Dejé de preocuparme por el mundo, ahora lo hago por el humano.

La lección continúa, igual que la vida.

 

Hermann Park, Houston, 5 de Agosto, 2006

 

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Written by gpisanic

21/12/2010 a 1:01 AM

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