Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

La ruta de la seda – Badalin

leave a comment »

Lunes 29 Mayo.

La torre de comunicaciones se asoma entre la bruma que oculta el oeste de la ciudad hacia Muxidi, mientras sus 14 millones de habitantes están trabajando tan temprano como a esta hora de la mañana. Las mascotas hacen su recorrido matinal jugueteando con sus dueños y una señora en bicicleta se cruza en mi camino entonando un cántico como el de la Ópera China que entretenía anoche a los comensales de la calle Dengshikou.

El gran día de la Muralla apenas despunta a espaldas de los terribles leones que custodiaron mis sueños.

Me dirijo a la Tumba de los Ming, quienes luego de 13 emperadores y millones de jarrones que aún se conservan con mucho celo, dejaron tras de sí todo un valle dedicado a sus familiares y miembros de la corte ausentes, para rendirle todo el debido tributo y mantener el recuerdo, a pesar o especialmente debido a los entierros bajo toda una montaña que ya no podrá cambiar de sitio, al menos por mandato del que yace en el otro mundo.

Las pailas de Oro, Plata y Jade excavadas de apenas una de las tumbas, no dejan nada al asombro, mientras una estatua tipo buda reposa en medio de un palacio fenomenalmente amplio, que antecede al palacio del alma por donde se sale hacia el más allá. Tocados, cinturones, galas en seda, coronas y sombreros, deslumbran a cualquiera independiente de  su sensibilidad, mientras las golondrinas vuelan animadas sobre estas reliquias, tanto dentro como fuera del palacio.

La creencia indica que la puerta frente al Templo del Favor Inminente, representa el paso hacia los dos mundos, de modo que al regresar es necesario pronunciar una frase de auspicio para iniciar con buen pie ese retorno tan temerario. Así lo hice, haciendo referencia a la familia, salud, amor y prosperidad ¡.

Ya encomendado a Dios, me dispongo a ascender la Muralla, pero antes la visita a un taller de Jade me permite apreciar la virtud de los artesanos de esta piedra, en formas fantásticas de todo tipo. Apenas se puede apreciar toda la belleza en medio de la gran cantidad de visitantes de todos lados del mundo. De nuevo estoy listo para entregarme al ascenso, pero ahora nos toca el almuerzo típico, el cual he disfrutado en unión de una familia Japonesa, él Samurai, ella Gata Angora. Ahora sé sin lugar a dudas, la razón del sabio dicho que indica la combinación de la felicidad, a saber; Casa Inglesa, Salario Americano, Esposa Japonesa y Comida China. Vamos por partes.

El almuerzo se inició de manera espontánea por la acción de la Geisha, quien nos sirvió el Té sin preguntar, como manda la cortesía y el rito. A partir de ese momento, todos los Dim Sum, Vegetales, Carnes, Jalapeños y Miso, se vieron rodeados de la calidez de estos comensales compañeros de mesa, para quienes el lenguaje no impidió pasar uno de los mejores momentos en esta oportunidad. Para completar la magia, un par de botellitas de Pin Jo Loo, el equivalente al Sake pero Chino, refrescó nuestras sedientas gargantas, como si viniéramos de enterrar otro emperador Ming con sus Jarrones, Concubinas y demás desventurados miembros de su corte.

Luego de esa experiencia, inicio el ascenso convencido que las murallas están adentro y que sólo basta proponerse superar y dejar atrás esas convenciones, limitantes y obstáculos, para seguir incluso más arriba de esas referencias, que como pruebas nos contentamos con enfrentar, para dejar evidencias de un pasaje que a veces sigue su marcha y no deja el encargo en manos de quien debe recibirlo. Claramente, la altura de la Muralla, desde el lado de Badalin, te invita a meditar como cualquier Lama en su Lamasery.

Más que una construcción, conseguí una muralla que es un símbolo de nuestras propias concepciones, más allá de las cuales nos resulta difícil establecer continuamente los retos cotidianos de la vida. Una competencia contra uno mismo que no está en ningún momento armonizado, como lo percibí en la demostración de Tai Chi matinal, donde el balance flota en el ambiente. De posta en posta, el valor de la muralla, está en el esfuerzo de recorrerla y descubrirla, apreciando su valor y significado, dado que cada piedra, cada esquina y montaña tienen un pleno sentido en esta parte del mundo. Si por cada una de aquellas, se perdió una vida, su recorrido al menos merece mucho más que sólo llegar a su punto más alto y mostrarlo como trofeo, sin entender lo que había sucedido dentro de uno, en el tránsito hacia ese nuevo nivel. La Muralla me enseñó lo que esperaba en este viaje, un descubrimiento interno que te lleva a la paz y a la comprensión para disfrutar la vida en su magnífica existencia, similar a los paisajes que se ven muralla arriba.

 

Anuncios

Written by gpisanic

03/12/2010 a 1:01 AM

Deja un comentario por favor

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Aventurándote.

Blog de viajes y montaña.

Revista Marítima

La información "Premium" del sector naviero nacional.

Messieral

«Historias en Ascuas para un Día sin Nombre»

poesiadesencadenada

Este es mi pequeño rincón donde plasmo mi vida, mis opciones, mis errores, mis lecciones

El Destrio

Donde termina todo lo que no tiro a la papelera.

A %d blogueros les gusta esto: