Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

El abuelo amnésico

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Debido a una operación inminente perderé la memoria y no recordaré nada desde entonces. Resultará irreversible desde el momento en el cual me despierte y a partir de entonces, me dedicaré a recoger mi historia, cuyo resultado he resuelto escribir para no olvidarla de nuevo nunca más. Lo primero que haré al despertar del quirófano, será preguntarle a la señora vestida de blanco que se encuentre al lado de la cama, mi nombre. Enrique, me dirá y añadirá, yo soy tu enfermera, tu esposa se llama María y tus  hijas, Andrea y Laura.

A partir de ese momento llenaré mi vida con los recuerdos que me habían abandonado. Iré de nuevo al Parque del Este en Caracas, con un biciclo gris para recorrer todas las rutas de ese maravilloso paraíso tropical. Visitaré el parque xerófilo, le daré una vuelta a la cascada artificial y dormiré bajo las estrellas del observatorio después de una vuelta con el trencito.

Correré por la Plaza Altamira, llena de gladiolos y en la base del obelisco me sentaré a su sombra con mi hermano para vigilar a las muchachas desde ese privilegiado punto. Comeré helados de palito y pediré las arepas con chicharrón más provocativas del mundo, hechas con el calor caribeño de unas antillanas benditas por el don de la cocina.

Recibiré la visita de mi novia Catalina en San Agustín, la panadera trinitaria y comeré otra vez sus panes mágicos en honor a nuestro amor imposible, su sonrisa iluminará de nuevo mi vida y el amor se unirá al gusto gastronómico, en un solo nuevo recuerdo que espero sea ahora permanente.

Bajaré a Macuto de La Guaira en un autobús blanco, donde me bañaré en la amplias playas y comeré pescado frito con tostón, me cambiaré en los baños públicos y de regreso pasaré por la Casa Guipuzcoana bajo un sol brillante.

Subiré al Avila por La Florida hasta el cortafuegos, con una ciudad dormida a mis pies, beberé agua que cae desde la Silla y volveré por el teleférico al Hotel Humboldt, donde patinan sobre hielo antes de bajar a la Guaira pasando por Galipán.

Siguiendo mis recuerdo viajaré a Margarita, en un Ferry de madrugada donde el calor agobia hasta que desde la cubierta ves el Castillo de Araya y la montaña blanca de sal, visitaré los pueblos de toda la isla, comeré empanadas de cazón a locha y compraré queso amarillo de contrabando.

A Cumaná llegaré de noche y veré cómo matan un morrocoy, me comeré su pastel a pesar de mi cargo de conciencia, me bañaré en las playas del Peñón y visitaré La Eminencia. En la cueva del guácharo no podré pasar por miedo a una estalactita amenazante en la entrada.

Pasaré a Bolívar por un puente nuevecito que permite ver el río, comeré semilla de merey y seguiré hasta El Callao, donde conoceré el oro y la gente de oro, cuando Puerto Ordaz tenía sólo cuatro postes.

De regreso pasaré por Mérida, tomaré chicha andina y presenciaré una corrida de toros en medio de una feria del Sol donde me emborracharé de nuevo por primera vez, mientras llueve como nunca porque no me acordaba tampoco de otra lluvia parecida.

Pasaré por Los Teques y me montaré en el Tren del Encanto, de regreso me bajaré en Pipe y recorreré todo el IVIC y sus secretos. Viajaré a Londres y pasaré por toda Europa, luego de casarme simbólicamente con María, para entender las miles de fotos que me rodean durante mi recuperación.

Al final, me quedaré en Maracaibo para vivir de nuevo mi vida, con todos los que me quieren y quiero en todas esas ciudades que no recordaba, en todos esos eventos que negaba y con todas las comidas que repetiré, para recuperar mi historia y escribirla, por si de nuevo caigo en este olvido por alguna otra razón.

Lo que voy a saber es que me encantaría vivir de nuevo esta misma vida, con todos sus momentos especiales y ordinarios, sus lugares diversos y especialmente con todas y cada una de sus maravillosas personas, sin ninguna excepción posible.

Sólo tengo que saber donde guardar esta hoja, para que no se me olvide nunca y sirva para que mis nietos y nietas se acuerden cómo vivió su abuelo amnésico ¡.

Gustavo Enrique Pisani Castillo – Caracas, Agosto 1.999

 

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Written by gpisanic

10/11/2010 a 1:01 AM

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