Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

El rayo de colores – 4

leave a comment »


El rayo del Catatumbo

 

Al año siguiente en mi historia primaria, se inició un extraordinario plan de ornato para la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Caracas, el cual se activó con motivo del cuatricentenario de la fecha de su fundación el día de su santoral, 25 de Julio y el artista elegido para adornar los espacios metropolitanos era nada menos que el Maestro Carlos Cruz Diez. Por algo le llamaban el Genio del Color.

Le conocí su obra algunos años antes, merodeando entre horas libres de clases por las salas del Museo de Bellas Artes, obra del Arquitecto Raúl Villanueva, en la misma Plaza Morelos cuando ésta quedaba al lado del Parque Los Caobos; enormes árboles brindan aún sombra a la antigua Hacienda de Café de los Ibarra, la cual se extendía hasta el Campo Universitario de la Universidad Central de Venezuela.

Junto al Maestro Jesús Soto, ambos residentes en el París previo a 1968, removieron la percepción cinética de Calder y Leger, dos grandes artistas de esa plaza, hasta llevarla a otro nivel. Miraba maravillado sus obras con vida propia, transformándose en función de la geometría, la iluminación o el ángulo del espectador. Me deleité con las obras carentes de color, en sus primeras épocas de exploración.

Las cromatografías cambiantes del artista probaron ser lo último que necesitaba para entender esta situación mía, ante la presencia de gamas variadas de combinaciones alternas hasta el infinito. Incluso el pobre Río Guaire se llenó de alegría cuando le pintaron el mural público más largo del mundo a lo largo de su rivera norte, pestilente pero vivaz. Utilizaron la porción expuesta de la pared constituida por tabla estacas de metal, para dotarla con personalidad propia gracias a la secuencia infinita de trazos, capaces según la descripción de la obra de crear nuevas tonalidades, desconocidas para este mortal de todos modos.

Cada vez que cruzaba el Puente de Las Mercedes hacia Chacaito, me quedaba maravillado de esa composición impactante pero sin variaciones para mí. ¿Será posible ver el mundo de una manera tan distinta? No era más que una sucesión de bandas cruzadas en la pared de contención a lo largo de ese cauce. La gente pasaba a mi lado con la natural curiosidad de ver a alguien, soportando el hedor increíble de esa letrina pública que marca el Valle de Caracas en más de una manera, concentrado en la última obra de un extraordinario loco que se le ocurre pintar paredes sin detenerse, con millones de gamas que terminan creando otras nuevas. Un drama artístico con ribetes prosaicos de insoportable hediondez.

Mi silueta resignada contrasta con el mural brillante como el ojo de una cerradura que abre la puerta al mundo del color. Algunos tienen la llave y no la usan, otros por desgracia la perdimos en el camino y nos queda imaginarlo todo a expensas de la realidad.

¿Cómo describirle a alguien incapaz de percibir la existencia de tintes, la elocuente grandiosidad de una creación única?

Luego de esta epifanía y mucha resignación llegó la necesidad de conducir vehículos, para lo cual era ley aprobar el examen de manejo que consta convenientemente de dos partes; médica y teórico-práctica.

Recuerdo la larga fila ubicada en un consultorio improvisado en Bello Monte, cerca de los Puentes Morochos nombrados en honor al Presidente Betancourt. Finalmente me encontré frente al doctor, quien abrió un librito lleno de círculos de fondo oscuro y millones de pepitas salpicadas en sus páginas. El Doctor Ishihara estaba a punto de ingresar en mi galería de famosos.

-¿Qué número ve aquí? – preguntó el Galeno, casi indiferente, esperando la respuesta de la gran mayoría de sus pacientes.

La puerta apenas escurre la larga cola de pacientes, quienes de nuevo detectan la adrenalina de la víctima. Cierro los ojos y no veo sino a la Profesora Lastenia con sus medias lunas bajo la mirada inclemente, hostigándome desde el pasado sin descanso.

-Dos – respondí con la mayor naturalidad posible.

El creador de esta prueba irrefutable para medir la capacidad de percibir variaciones en las gamas cromáticas, seguía tan campante en los consultorios médicos por donde transitaban sin opción todos los resignados aspirantes a obtener la licencia de manejo alrededor del mundo.

El suspiro sostenido, las cejas arqueadas, avance de la página displicentemente y otra pregunta en tono ahora reservado. Afuera empiezan furiosas las apuestas.

– ¿Y aquí, qué número ve? – dijo carraspeando sin mucho ánimo pero con cierta curiosidad científica.

Fijo la mirada en esa sopa de lentejas variadas, consigno toda la esperanza del mundo y percibo el tumulto a punto de formarse tras la puerta; nada mejor que alguien desaprobado para revivir la tarde. Algunos me animan, otros empiezan a gritar números como si se tratara de una subasta, o de un bingo. Aclaro la vista hasta donde me es posible, dadas las circunstancias. Los recuerdos de la escuela se agolpan todos frente a mi, el mapa de Venezuela hecho en relieve que ocupa el jardín interno frente a los primeros grados, con el Mar Caribe lleno de pescaditos en concreto liso, las elecciones de autoridades estudiantiles, el declamar del poeta Luis Balbino Blanco con toda la escuela en los pasillos, el cuatro de Fredy Reyna en el teatro del Liceo Andrés Bello, tantas cosas juntas que hacen difícil concentrarse en estos momentos decisorios.

-Cinco – dije ya con mucho menos convicción.

No fue necesario entender las explicaciones, ni mucho menos el curioso diagnóstico. A la final, mientras me extendía el cartelito con el sello y la firma de la aprobación, exclamó sarcásticamente – Acromatopsia no es Daltonismo ¡el siguiente! –

Salí triunfante del consultorio esgrimiendo el cartel aprobado, mientras las aclamaciones y las apuestas encontraban su equilibrio. Parecía una feria. El papelillo voló en esa tarde fresca, con las apuestas volcadas en nombre del color, bañándome mientras reía de la interminable ocurrencia popular. La verdad es que el Venezolano no necesita excusas para celebrar cualquier ocasión. Dejé atrás el tumulto a prisa, emocionado con las nuevas noticias acerca de la Licencia de Conducir.

La sorpresa de superar la prueba y el diagnóstico apresurado, me convencieron oficialmente de mi situación, como si hiciera falta que alguien te dijera que no puedes ver completo.

Llegué a la casa desde la Plaza Venezuela en un solo tramo, mientras trataba de entender el carácter hereditario pero recesivo de ese gen materno responsable de mi epopeya de creyones mentales.

A la final parece que el rayo activó en mi mente lo que ya se encontraba presente de todos modos. Pero las sorpresas seguían acechándome ahora que me hacía adulto.

¿De cuántas maneras se podrá ver al mundo? ¿Cómo será el mundo verdadero, si tenemos tantas limitantes que ni llegamos a apreciar?

Sigue…..

Anuncios

Written by gpisanic

12/10/2010 a 1:01 PM

Deja un comentario por favor

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El sabañon

Blog del director de cine y escritor argentino (nacido en Buenos Aires, Lanús) Adrián Gastón Fares.

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

elamorquenuncafue

MI HiSTORIA EN BLOGS🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

Una novela de Manuel Cerdà

Venezolana con Paciencia.

"La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original" Albert Einstein.

Barroco Barraco

by Muhammadcriollo

HIJXS . VOCES

Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.

pruebaconana

PRUEBA CON ANA ESTA CREADO PARA PROMOCIONAR PRODUCTOS,EMPRESAS,TIENDAS,BASADAS EN LA OPINION DE UNA MAMA DEJANDO RESEÑAS Y POST INFORMATIVOS. SI QUIERES QUE PROMOCIONE TUS PRODUCTOS ,TIENDA,O SERVICIOS CONTACTA COMMIGO EN : ANASOBE@HOTMAIL.COM

A %d blogueros les gusta esto: