Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

El orfebre ciego

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No necesitaba los ojos para apreciar la belleza, todo se encontraba en su mente. Lo conseguían siempre allí, sentado frente a la ventana con vista al Yuruary, desde donde deslumbraba al mundo con sus creaciones cuando las consideraba listas para ser apreciadas. Su taller a oscuras era como un templo, donde el horno brillaba desde una esquina con el crisol cargado de luz, que borboteaba furiosamente para convertirse en la próxima joya capaz de asombrar a todo aquel afortunado en apreciarla. Se respiraba un aire de respeto y todo el mundo bajaba la voz cuando pasaban frente al local.

Tallaba sus moldes con paciencia, de madera buena, que nadie sabía de donde la procuraba. Armaba cuidadosamente los moldes en arena del río que le vio nacer y vaciaba en cera los modelos que iban a ser evaporados, cuando se perdieran en forma de humo ante la cascada dorada. Un poema en cada vaciado, un arte en cada modelo.

Entonces el asistente le colocaba la pieza bruta en sus manos que todo lo ven, e inicia ese parto lento y lleno de amor del cual habrán de salir expresiones únicas de un arte que no necesita otra mirada que la del corazón. Sentado por días enteros, no descansaba hasta que la luz finalmente se escapaba de su taller, para iluminar de nuevo las calles del Callao con su talento.

Entonces se dedicaba a apreciar su creación, mirando hacia arriba como si recibiera instrucciones. Le hablaba con voz baja, la escuchaba con atención, como si le respondiera. Y luego de una larga sesión durante al cual recorría cada milímetro de la obra, generalmente la abrazaba antes de echarla de nuevo al horno. Era necesario mejorar la obra, siempre lo decía sin dudar en las capacidades con las que nació para honrar la mayor tradición de este pueblo que tiene dos caras.

Una arriba en las calles donde los muchachos corrían con la lluvia tras los cochanos, y otra abajo en sus minas que nadie sabe por donde van, tras la veta infinita de la felicidad.

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Written by gpisanic

29/09/2010 a 1:01 AM

Publicado en Pueblos y gente

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Una respuesta

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  1. Me ha gustado tu relato. Corto, y sin embargo, dice bastante.

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    Xmna

    29/09/2010 at 10:07 AM


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