Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Trincheras del sabor

leave a comment »

La capacidad de resistencia de los pueblos, por lo visto, está profundamente asociada a su comida. Si un pueblo entero es capaz de resistir la ocupación francesa y la belicosidad americana, no queda duda alguna acerca del calibre de su gente y lo que alimenta sus cuerpos, es decir su comida.

Tanto para construir Angkor Vat, como para sufrir las atrocidades de Phon PenMay Lai a cargo de la infame Compañía Charlie y la ruta Ho Chi Ming, los vietnamitas de seguro que contaban con algo más que arroz. Algunas generaciones más tarde y sin haber cedido al agente naranja cuya dioxina desfolió una gran parte de esa jungla asiática, o al napalm que sancochó a lo que se había salvado de la primera acción, hoy que el mundo que se llama a sí mismo civilizado se rinde lentamente a la cocina más irreverente que viene a la mesa del lejano oriente.

Sea por la gloria de sus aperitivos Khaivi, conformados por delicados rollos envueltos en masa de arroz como el Cha gio, una inesperada muestra de puerco, camarón y vegetales, o aquellos envueltos en papel del mismo grano, Goi cuon ga nuong, el cual deja traslucir de manera auspiciosa el pollo, la lechuga, y los brotes de soya. O la de sus platos de pasta, llamados Bun, donde sucede el encuentro pacífico de componentes tan diversos como el camarón en varias presentaciones, tanto frito como salteado con pollo y huevo, todo ello sobre un lecho de esa pasta delicada de arroz. El resultado es capaz de desafiar el más salvaje de los ejércitos.

Pero es la sopa llamada Pho, la que ofrece una lección inolvidable de conveniencia debido a la extraordinaria circunstancia que le permite al comensal, literalmente cocinar su propio plato en la mesa, como un “hágalo Ud. mismo” oriental llevado a su máxima expresión.

Por ejemplo la de los de frutos de mar, Pho do bien, llega por partes para su ensamblaje final antes de ser consumida. De entrada, un plato seco con retoños de soya, jalapeño en rodajas y unos distinguidos ramilletes de albahaca tan salvaje que su toque transforma el resultado. A continuación, en una cazuela, llega el caldo marino con camarones, sarimi de cangrejo, rodajas de cebolla y aritos de cebollín, todo a una temperatura tan elevada que permite completar la cocción de los fideos de arroz que se encuentran mimetizados en el fondo, una reminiscencia de su tradición camaleónica de uso en la selva, así como ablandar los acompañantes servidos con anterioridad en la medida que este volcán vitamínico aplaca la entropía de su lava, como el río Mekong ardiendo al fragor del encuentro armado con apoyo aéreo.

Para aquellos venturosos sin paciencia, verter todos los componentes de una sola vez al principio evita la sorpresa que puede brindar este monumento de cultura y sabor. Aquellas almas pacientes y observadoras del paso del tiempo entre el humo que sale de la fuente, capaces de ver crecer al brote de soya, administran los resultados más inesperados a la luz de la secuencia, la temperatura y el carácter que la temporada otorga a cada componente.

Por ejemplo mi preparación respondió de manera sorprendente graciasa la potencia de la albahaca, la cual perfumó para siempre los fideos y sus alrededores en esas profundidades del plato, brindándole una leve esencia dulce a cada rebanada de jalapeño con su carga de capsaicina que era brillantemente balanceada en esa unión eterna con el sarimi. Evidentemente era un asunto de armonía.

Toda una trinchera desde la cual nos protegemos de la comida chatarra que amenaza la humanidad misma. Tanto como sus guerras.

Anuncios

Written by gpisanic

02/09/2010 a 11:59 AM

Deja un comentario por favor

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Aventurándote.

Blog de viajes y montaña.

Revista Marítima

La información "Premium" del sector naviero nacional.

Messieral

«Historias en Ascuas para un Día sin Nombre»

poesiadesencadenada

Este es mi pequeño rincón donde plasmo mi vida, mis opciones, mis errores, mis lecciones

El Destrio

Donde termina todo lo que no tiro a la papelera.

A %d blogueros les gusta esto: