Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Baño de agua seca

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El atajo no es nuevo, la humanidad siguió en su afán de conseguir una piedra filosofal para transformar la arena en agua, luego de los continuos fracasos por convertir en oro las materias más comunes. Que lo diga Midas cómo le fue cuando le otorgaron ese don. Los esfuerzos en facilitar la naturaleza, disminuir el sufrimiento y el esfuerzo parece que no eran exclusivos de la oferta del edén.

Finalmente luego de tanto trabajo, un equipo de científicos formuló la materia milagrosa, tan similar a la arena que no podía llamarse de otra manera. O era arena líquida o agua seca, un dilema dialéctico de gran profundidad. El secreto se guardó con celo, para lograr el monopolio de su producción y comercialización.

Pero como todos los milagros, traía su cuota de sacrificio imposible de estimar antes de firmar el contrato indisoluble. Y se firmó con premura como para no dejar pasar la oportunidad de la vida, bajo el auspicio de promotores empeñados en ofrecer una mejor existencia. La ganga del siglo.

Pero la historia de este avance científico no está exento de drama. En la convención anual de ciencia universal de ese mismo año patibulario, el jefe de laboratorio a cargo de la transmutación levantó en un gesto dramático su dedo índice de la mano derecha, e indicó con un leve movimiento de su ceja izquierda que se iniciara la reacción.

Las retortas y los matraces recibieron de las columnas de vidrio una substancia viscosa mientras todo el tinglado tintineaban, las centrífugas silbaron de velocidad y finalmente el humo morado llenó la sala en una explosión sorda. Para cuando éste se disipó, el viento llevó consigo no sólo el velo de color que adornó el acto de fe en la ciencia, lo hizo también con la arena de los cuerpos de toda la humanidad que no se había percatado de su composición de 2/3 de agua, igual que la tierra que les daba cobijo.

Ahora las arenas del desierto son mares llenos de vida, mientras que el resto de la superficie terrestre se convirtió en una extensión infinita de dunas interncontinentales, que barren de polo a polo este planeta desolado, bajo vientos supersónicos capaces de erosionar montañas enteras antes que caiga la noche.

Y se inició la edad de arena, todo a causa del agua seca y sus activos promotores.

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Written by gpisanic

01/09/2010 a 11:59 AM

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