Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Cisne

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Por un cuello

Venían de muy lejos a dejarse ver por sus manos, le rogaban por la vida de sus hijos y el sufrimiento de sus ancianos, lloraban de emoción cuando salía triunfante de verde dejando fuera del pabellón a la muerte una vez más, y sobre todas tantas y otras cosas, le idolatraban por salvar la vida a la eterna reina del carnaval del pueblo, sin dejar de lado esa sonrisa que era tan mágica como todo lo demás en esta tierra del oro.

En un lugar donde las paredes sudan cochanos y las calles rezuman oro cuando llueve, en el que la belleza es tan intensa que duele y las creencias vienen de todos los lados imaginables, es difícil imaginar algo o alguien que encienda  sentimientos tan profundos como las vetas que abundan en todas direcciones sin ser vistas.

Las amenazas de su talento surgieron temprano en la carrera, al punto de rebatir la opinión de galenos eminentes e instalados en comités de evaluación incapaces de acotar sus neuronas estudiantiles. Le recuerdo siempre decir demanera lacónica, cada vez que rebatía sin misericordia el dictamen especializado de algún colega destacado – es que no saben. A partir de entonces y para siempre, sus diagnósticos sentaron precedentes en muchos sentidos, no tanto por su conocimiento como por su ojo clínico. Las limitaciones de un consultorio que no pasaba de un mobiliario victoriano, con la pobre Remington que apenas sobrevivía al traqueteo acelerado de sus dos dedos, no eran obstáculo para resolver toda clase de traumas de la que una zona minera puede presumir. Su magia llegó a niveles místicos cuando, quizás por la incidencia de enfermedades respiratorias en esa zona , combinó técnicas de manera efectiva para el tratamiento del asma. Llegaban en autobuses llenos de esperanza y enfermos del aire, de lugares tan lejanos como inesperados.Esos peregrinos de la salud eran movidos por la fe absoluta de obtener de vuelta una vida normal, como en procesión al santuario.

Cómo explicar un don de esa naturaleza? Quienes llegaban temblorosos a su consultorio espartano, veían la luz en sus palabras y retomaban la vida dejando atrás la intermitencia que les amenazaba. Este enderezador de entuertos, con toda su carga quijotesca, veía venir de lejos las enfermedades antes que sus pacientes las sintieran. Por nada le decían que era brujo. Por similares razones le tildaron también de loco.

Las jóvenes en especial, sentían terror por las consecuencias de sus aventuras de la edad y la pasión, cuando se enfrentaban a esa mirada que escrutaba sin desvestir, capaz de acertar las semanas de gestación con pocos días de error.Llegaban de la mano de la madre inocente, sin subir la cara, mientras los síntomas eran narrados de manera piadosa. Desde muy temprano en la consulta la verdad rondaba el ambiente. Al terminar la historia y ante la pregunta – qué tendrá mi niña, Doctor? – no era necesario ni siquiera auscultar a la púber, allí estaba la sonrisa del galeno para detonar la carga que duraría toda la vida. – Felicidades abuelita –mientras firmaba el récipe para la primeriza adolescente, extendiéndolo mecánicamente. Su método tenía fama de infalible y mientras caminaba por las calles del pueblo, las niñas en desarrollo evitaban cruzarse con este oráculo local.

Le recuerdo alrededor de la amplia mesa de campo, fumando rodeado de su prole y narrando historias infinitas de vida y muerte, amor y soledad, pacientes y vícimas, cuando al final siempre señalaba hacia un lunar de color extraño que adornaba su pecho cerca del hombro. – De esto es que me voy a morir – decía para nuestra sorpresa infantil.

Nunca lo hizo porque su magia no salió del pueblo. Algunos afortunados logramos escucharle parte del método que descarta vírgenes. Parece que tiene que ver con la forma del cuello y la graciosa curva que adorna su caída, como un cisne, la cual se pierde para siempre en la brega inicial. Me lo imagino riendo al lado de sus colegas, en el hospital donde todos van vestidos de blanco impecable por una eternidad, mientras las jóvenes del pueblo le elevan devotamente rezos tardíos en busca de un milagro.

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Written by gpisanic

03/07/2010 a 1:45 AM

2 comentarios

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  1. […] El Hospital Central se prepara a recibir un nuevo grupo de internistas, quienes conocerán en estos pasillos la […]

    Me gusta

  2. descripcion mas exacta casi imposible

    Me gusta

    rafael

    06/07/2010 at 2:12 PM


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