Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

El baile de una nación

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La tierra tembló mientras los visitantes de todas partes llegaban lentamente a la concentración anual de su patria sin fronteras, nación perseguida y atacada, pero nunca derrotada. Se les ve la gloria en las caras curtidas y orgullosas, por cuyas arrugas como canales vertieron lágrimas para abonar el camino de la diáspora. Lucen como cualquier hijo de vecino de este pueblo imaginario, indígenas de una estirpe que el progreso y el desarrollo no han podido exterminar, a pesar de su empeño cómplice. Más de un siglo ha transcurrido desde la expulsión que sufrieran de su hogar – la tierra en la cual siempre vivieron hasta que alguien ajeno la deseó con otros propósitos. Arrancados de sus paisajes por la fuerza, dejaron atrás los muertos y la vida que les brindaba el equilibrio con su entorno, para ir a enfrentar una suerte precaria que nunca les ha sido justa.
Delaware es una nación viva, a pesar de haber sido engullida por la terrofagia practicada con saña y maña por los descendientes de los recién llegados del año 1492. El espíritu de este pueblo persiste y crece en cada uno de sus descendientes, donde quiera que se encuentren en este mundo el cual asumimos como moderno, mientras muere en transmisiones en vivo y en directo, como un programa de realidad extrema en Televisión.La mengua cultural nos lleva a presenciar la debacle ambiental como un espectáculo más. Jamás la vida de esta nación valiente tuvo tanto sentido como ahora para la humanidad.
La magia de su tradición oral es de una naturaleza tal, que puede compararse directamente a la del poeta ciego frente al Peloponeso cantando sus épicas con los ojos hacia el cielo en busca de los Dioses, mientras los pescadores regresaban de sus faenas. La envidia divina ha sido sustituída por la avaricia humana.El equilibrio siempre roto del universo resulta cada vez en mayores consecuencias para aquellos notorios orgullos que sobresalen.La barbarie en la eterna lucha contra el bien.
Pero es la danza lo que los acerca a su verdadero esencia :la madre tierra. Esa expresión que los une en mucho más de un sentido o de una percepción, la cual trasciende todo lo que pueda ser dicho o escrito. Es el tiempo cuando el cuerpo habla con voz propia.
Mucho más que un movimiento acompasado, o que una excusa para propiciar la reunión, su danza nos arruya a través de las cadencias, del flujo y de la pasión que rebosa con creces el estadio donde todo sucede para este grupo de personas con la sagrada misión de sobrevivir.Llevan existencias endurecidas por las circunstancias y bendecidas por el espíritu que les mantiene unido mucho más allá de un gentilicio con pasaporte e impuestos.
Bailes de sanación, de amores, de victorias y de entierros, cantos tan sentidos capaces de llenar el bosque que nos rodea hasta las estrellas. Vestidos que traducen el orgullo y la valentía de su raza, rasgos que nos vienen desde siempre en este mundo nuevo. Presencia capaz de retar las convenciones que les rodean en las ciudades y trabajos donde se ganan lo que se llama la vida. En suma, una actitud eterna presente desde el primer encuentro en el continente, allá en las costas de Macuro, una tierra de gracia que no abandona ese encanto de su gente que ríe, canta y llora por siempre. Dioses, iglesias, santuarios y creencias múltiples que les llenan el espíritu de maneras nunca vistas.
En medio del fragor del baile, del ritmo del tambor y los cantos hondos que salen del alma, es la presencia de infantes lo que nos habla de la grandeza del evento. Embutidos en sus trajes, adornados de sus plumas y tocados, sus caras son un reflejo de ese futuro brillante que los miembros de esta nación siempre le ha arrebatado a su destino impuesto. Si la garantía de la evolución nunca ha estado en duda gracias a las ayudas que nos vienen de los lugares más inesperados, no puedo pensar en una mejor manera de ver el futuro en esta fecha que a traves de esas caras angelicales, concentrados en los pasos de sus ancestros, encargados de indicarles el camino que les espera.

Danza de la Nación Delaware

La tradición pasa de generación a generación

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Written by gpisanic

30/06/2010 a 1:57 AM

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