Un gato en el año del tigre

Mi gato maúlla por siempre.

Viaje al centro de la Empanada. Primer bocado

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Si miras al interior de una empanada cuando la muerdes, encontrarás un mundo que espera por tí, pero si observas con mayor atención verás memorias perdidas y pedazos de experiencias aderezadas con amor. La vida es una empanada y hay que comérsela.

El primer bocado nos transporta a un mundo humeante, donde la historia surge atropellada sobre interminables capas de aventuras y esfuerzos, partiendo de un pilón en el patio con su canto de dolor y ritmo de color. Manos redondas amasaron sin descanso la masa que envuelve los sabores del mundo, en un hogar lleno de cuartos y pasillos de todos colores. 

Desde el fondo del guiso, el patinado de la paila refleja las generaciones a su alrededor con eventos, aderezo de lagrimas, cánticos y gritos de celebración cuyo eco retumba hasta nuestro presente sin atenuarse. Lo más importante es la familia y su recuerdo se encuentra en los sabores que llevamos con nosotros siempre.

En cada mordisco, recorremos cada una de las interminables curvas de San Luis, donde las muñecas nos saludan desde la carretera del Estado Sucre en vía al Peñón. El aroma sea de Cazón o Pepitonas, nos habla de viajeros en ruta a Margarita, con toda la emoción frente a la aventura y el viento marino que salpica de mar nuestra cara asombrada por tantas emociones que caben en un lugar tan pequeño.

Mientras doblamos por la curva de la viuda, nos adentramos Gran Sabana adentro en la búsqueda del Domplin, el Calalú y los trabajos de las Madamas, luego de quedar prendados gracias a la Sapoara y su cabeza hechizada. El pastel de chucho, el cuajo y las cachapas se muestran con firmeza en el sabor profundo de esta muestra universal de la cocina criolla.

Por la mitad del recorrido los sabores han retomado posiciones de la memoria que se creían rendidas al olvido, celebrando ruidosamente en papilas antes dormidas. Ya no hay retorno en este viaje de un sólo sentido – el gusto. Somos lo que comemos y reflejamos esa cultura capaz de enriquecerse frente a cada aventura gastronómica.

Las últimas porciones delatan aventuras exóticas, de lugares recónditos de las Vueltas con sabor a Goulash Andino, y  a trucha, o a orillas de un Lago cuya gastronomía vive en cada Iguana y Bocachico. Sesiones de pastelitos sin fin, tequeños de corazón palpitante y mares de queso donde uno desea naufragar para siempre. El paisaje de sabores es tan extenso como nuestra capacidad de aventura para probarlos.

Pero como todo concluye, el pedazo final de este regalo lleno de sorpresas, cierra un capítulo completo donde las papilas dibujan el paisaje de sabores, que nos acompañan sin imaginarlo.

Las papilas te harán libres.

Gustavo Pisani

Richmond, 7 Agosto, 2018

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Written by gpisanic

07/08/2018 at 6:38 PM

Golfo dulce

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Golfo_Dulce

Dicen que la memoria reside en algún lugar entre el corazón y el cerebro, lo cual confirma mi tesis acerca de los sabores como recuerdos más valiosos, debido a que se generan a medio camino de ambos puntos. En realidad somos lo que comemos y hemos crecido entre platos y sabores que nunca nos abandonan, e incluso transmitimos por vía genética, cada vez que disfrutamos un plato típico de esos que nos llevan de regreso a nuestro país. Estoy hablando de los Golfeados y de Venezuela.

A esta altura de la vida no recuerdo mi primera experiencia con esa delicia criolla, pero para entonces no era necesario ir al pueblo Los Teques – lugar donde se atribuye su creación – para disfrutarlos, gracias a las panaderías locales. 

Este dulce típico se distingue porque nos envuelve cuadras antes de pisar el local, debido al aroma producto del melado de papelón. Lo pruebas en la distancia. Un alimento con dichas virtudes se asienta para siempre en tu memoria gustativa, la misma que se nutre de esas papilas que te harán libres, y no te suelta por mucho mundo que recorras.

Me dejo traicionar por los recuerdos tan caros que duelen, pero traer a esta realidad la historia de nuestros dulces es el mejor tributo que podemos hacer a quienes se dedican a mantener el país en el lugar del cual nunca se mudará.

Una masa sublime enrollada sobre si misma, se deja impregnar por el melado, ese ancestro del azúcar antes de blanquearse, con el tono de las papelonearas y el sudor de las calderas. Aquí la parte histórica de la primera industria Venezolana que ha trascendido a la fecha – el Ron – cuyas filas de Chaguaramos en los Valles del Tuy aún las tenemos presente en nuestros sueños geográficos. Ya tomaremos un sorbo de su centenario acervo.

Luego de ese dulce baño, el horno completa la tarea amalgamando el resto de las esencias únicas – clavos, anís y amor – de cuyo secreto sólo saben quienes brindan su talento junto al esfuerzo por las cosas bien hechas, para traer a esta esquina del mundo a estos Golfeados Épicos.

Pocas cosas los superan cuando recién hechos, se acompañan de una cuña de Queso de Mano, brindando la textura y el sabor perfecto para un maridaje fuera de este mundo, así sea que lo disfrutes en Houston.

Gustavo Pisani, Richmond 26 de Abril, 2018

Tuttopane, 13525 Westheimer Rd, Houston, Texas 77077

#GolfeadosEpicos #PapilasNomadas

Neuquén

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Neuquen

Neuquén se escribe igual en cualquier sentido, lo que le califica como un palíndromo, esa curiosidad que como los gallegos no sabes si va o viene. Del mismo modo que la historia del pueblo del mismo nombre situado en el Alto Valle en la Patagonia Argentina, ha recorrido varias veces tanto en su ascenso como en sus horas menguadas de las que siempre surge, gracias a la imbatible sangre Mapuche que vino del Este. El único pueblo del nuevo mundo jamás sometido por las armas de los conquistadores.

Un río correntoso, un jesuita exorcista, el dinosaurio argentino con el mayor ego del mundo y chamanes ofreciendo sacrificios se juntaron como buenos compadres en Katy, en un restaurant que te permite visitar el fin del mundo, gracias a un chef retirado quien no deja de asombrarnos con su oficio de carnes a la brasa. El arte de los fogones, quema pero entretiene y de la ceniza se renace, a veces.

Reunidos con el deseo de celebrar la ocasión de un Sábado de lluvia, nos brindamos la excusa perfecta para sentarnos junto a una ventana recordando paisajes lejanos. Se une a esta mesa animada el Chef Juan con quien paseamos pueblos, personas y sabores de su Neuquén lejano, mientras el asado es sometido al riguroso ritual previo a su consumo. Cuentos de vidas pasadas, sabores, aventuras y encuentros aderezaron la ensalada junto con el vino, mientras la mesa se elevaba a la altura del evento dedicado a celebrar la amistad. 

No podemos esperar y rendidos ante esta muestra de arte efímero, llega entre aplausos un cuadro de diversos cortes en perfecta armonía y esmerada composición. Estamos listos para apreciar el trabajo de un maestro, cuya valuación se hará entre cortes y tragos.

Pavlov tenía razón en aquello de la respuesta condicionada al estímulo, lo que no impidió abordar el asado comenzando por los Chinchulines de una textura sorprendente entre lo externo crujiente y el relleno suave y sustancioso. En otros lugares le llamamos Chinchurria pero son igualmente divinas. Un comienzo prometedor con la pieza más elaborada y posiblemente menos comprendida de esta ofrenda de carne.

Comprometidos con la tarea enfrentamos sin complejos la Morcilla, tan untuosa como delicada, y adecuadamente tostada en su tripa que la envuelve. Resulta curioso a los extremos que lleva esta experiencia sureña y las distancias que algunos se atreven a recorrer tras la parrilla perfecta.

De entre el costillar y la piel nos llega una pieza admirable por su sabor y efecto inmediato – Matambre. Sencilla pero cumplidora, fibrosa pero sustanciosa, como la Falda, otro corte protagonista de nuestro admirado Pabellón Criollo en forma de Carne Mechada.

Finalmente me enfrento a la Tira de Asado como a un fantasma de tiempos pasados, cuando el Bife era una referencia Austral. Un corte extraordinario, con todo el carácter de la costilla – al tiempo que Loly disfruta de un pollo asado que la hace volar. Juegos de palabras.

Bife angosto, longaniza y el esperado chorizo completaron una jornada que nos transportó hacia el fin del mundo, gracias a nuestras papilas gustativas – nómadas sin descanso.

Gustavo Pisani, Etno gastronomo por vacación. Richmond,21 de Abril, 2018

Astor Cafe Bakery, 1520 S. Mason Rd., Ste A, Katy, TX 77450

http://astorcafebakery.com

Written by gpisanic

24/04/2018 at 7:56 PM

Como fideos en la sopa

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Gyaru

Millones de ojos rasgados me miran perspicazmente al desplazarme entre la multitud de mayoría oriental como otro más, con aire irreverente de personaje de animé capaz de sobrevivir ataques de todo tipo en su avance implacable. Sacudo el polvo del desdén y afirmo mi paso decidido a trascender en este escenario impensable. Gestos inéditos se exponen mediante el sobresalto de las cejas, infalibles en acusar emociones cuando flotan a ratos entre la cortina de fideos que fungen como pollinas azotadas por el rigor del viento, sobre rostros color nácar. Es la feria Japonesa de Houston.

Es la oportunidad de jóvenes entusiastas de representar al aire libre a sus héroes favoritos, incluyendo a Mario Bross o Picachu, con una sarta de variaciones intermedias entre las que destacan unicornios con vestidos color pastel. Una experiencia conmovedora y envolvente, en la cual no logras zafarte del paso de la multitud bajo el ritmo inclemente del conjunto de danza en el estrado y estruendosos tambores que terminan por anestesiar los sentidos. Una manera de vencer al enemigo al ritmo del ataque feroz, en el teatro de operaciones donde lo exuberante es la mejor manera de pasar desapercibido. Menuda contradicción en este mundo caricaturizado.

Como en un film de Kirosawa, donde el drama resulta del maquillado extremo según la tradición de la opera asiática, agravo el rostro a causa de las largas filas frente los puestos de comida y escenario de acciones estoicas de absoluta resignación, sin esperanza cierta de llegar antes de agotarse las raciones.

Un río de gente disfrazada fluye sin parar frente a mi puesto que no avanza, donde algunos lo hacen aprisa y otros sin inmutarse del resto del mundo. El mar al cual desembocan crea olas sedosas de cabello tan negro como el azabache, las cuales me van cubriendo ahogado por mi propia incredulidad.

Al final, como un náufrago, llegué a la costa a tiempo para ser rescatado por uno de los platos nacionales de Japón, Yakisoba. Me sentí como un fideo en la sopa, ante la muestra de cultura universal que ha recorrido el universo en maletas de inmigrantes, como este dedicado etno gastrónomo, cambiando de nombre y presentación. Conocido como Chow Mein, Tallarines o Soba, la pasta es un milagro de la cocina, el cual como Virgilio, ha creado una larga fuente de platos afines.

En mi caso, me sumerjo bajo la textura de tallarines cocidos en su justa firmeza, salteados en salsa de ostras y acompañados de ciertos vegetales que crujen, con un tocado de picante que destaca el toque colorido de las Kogyaru, iluminando a su paso el parque Hermann esta mañana de primavera, la cual a tono con el evento acudió con un disfraz gélido.

Las papilas te harán libres.
Gustavo Pisani

Festival Japonés,14 Abril, 2018

Written by gpisanic

21/04/2018 at 9:37 AM

Etno gastrónomo por vacación – Luminaria a la Italiana

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LaLorenSofía nos mira como una luminaria desde su marco de diva, mientras nos dedicamos a honrar nuestro apellido ante una pizza fuera de la carta, seguramente otro motivo de satisfacción de mi árbol genealógico, bajo la sombra de Omero de acuerdo a la ultima revisión.

Gracias a la complicidad del camarero, tomamos posición en la mejor mesa del local, alumbrados por la gracia de esta romana tan universal y comparable con el Coliseo en su condición de monumento.

Como todo hogar, lo primero que te asalta es ese olor que te abraza sin esperarlo apenas cruzas la puerta, adueñándose de tu imaginación donde todo apunta a una experiencia memorable, al igual que cada visita a la mesa donde honren la tradición más importante de estos tiempos procelosos – la comida lenta.

Con énfasis en el disfrute ante la conveniencia, uno debe estar preparado para aceptar el compromiso de olvidarse del reloj y entablar la conversación que sirve como el mejor aderezo de cualquier comida. Redes sociales apartes, es posible rescatar la esencia de la alimentación, donde la prisa no tiene cabida en virtud de la misión encargada de asegurar el disfrute de compartir el tiempo – ese recurso que se escapa si lo apresuramos – con las personas importantes de nuestra vida, como Loly y la Loren.

Loly eligió bien, en su asertividad característica, abriendo con unos camarones salteados con un jardín completo, donde destacaba el ajo, tomate cereza y otras esencias de un océano profundo en texturas. Luego se enfrentó a una pizza con jamón – donde destacó el peperoni entre las ondulaciones crujientes de una delicada base de acuerdo a sus deseos.

En mi caso, luego de escuchar las recomendaciones del Camarero, me ocupé de las opciones – generalmente ocultas – de la carta. Al escuchar el nombre Testa rossa con la que una pizza fue bautizada en esta casa de sabores, supe a que atenerme.

Al igual que la joya de 12 cilindros que la Ferrari sacó al mercado hace 30 años, sólo era necesario dejarse llevar por las emociones, para disfrutar del diseño al servicio de la pasión, en este caso por la buena comida. Ante el dilema de la comida lenta frente a un plato capaz de ser relacionado con unos 300 kilómetros por hora, abordé una entrada de coliflor al vapor con crema, seguido de una porción pequeña de sopa de lentejas capaz de impulsarme en esta gélida primavera de Houston.

Entonces apareció ante mi esta pieza de la gastronomía italiana, donde se combinaba la técnica, capaz de elevar la masa a alturas donde el sabor cambia de nombre, con el arte donde un embutido tan sencillo como la Coppa, marida con la mozzarella y la salsa de tomate bajo sacramento salido del horno a nuestras espaldas.

Lo que una la buena comida que no lo separe el hambre.

Gustavo Pisani, Richmond, abril 7 de 2018

Pizzeria Solario, 3333 Weslayan St #100, Houston, TX 77027

Written by gpisanic

07/04/2018 at 8:43 PM

Etno gastrónomo por vacación – Palestina

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Palestina

Las papilas gustativas te harán libre, al igual que la verdad, porque es posible viajar con ellas a lugares a los cuales quizás nunca llegues a visitar en tu vida, y la mejor manera de hacerlo es gracias a festivales culturales de países lejanos que suceden en tu ciudad.

Houston disfruta de una gran diversidad étnica la cual permite navegar a lo largo y ancho de sus sabores durante casi cualquier temporada del año. Apenas la primavera se llena de flores, cada fin de semana ofrece una serie de eventos que permiten visitar el mundo sin salir del país.

Palestina ofreció su 8vo. Festival Cultural celebrado en Houston durante el fin de semana del 24 al 25 de Marzo del 2018.

Loly y yo nos encontrábamos esperando nuestro Kebab entre el humo de los carbones, como si se tratara de una tormenta de arena, cuando detrás de una ráfaga de viento apareció un afanoso dependiente que venía de los postres, extendiendo hacia nosotros un dulce de apariencia espectacular en un acto de cortesía dispuesto a ofrecer un presente a estos visitantes del trópico. No era el primer obsequio ni la primera sonrisa que habíamos recibido para ese momento, en el mar exultante en el cual nos sumergimos durante la visita a una cultura que siempre ha estado allí.

Probar el Knaffe y entender la magnitud de las bondades que el paraíso nos ofrece ocurrieron de manera simultánea, como si toda mi vida hubiese esperado sorpresas de esta magnitud. Una bandeja que se mantiene atemperada, combina una base de queso cuyas hilachas se extienden al infinito cada vez que se cortan las porciones, adornado con hebras de masa de hojaldre similares a cabellos de angel, tocado con pistacho y bañado con sirope de flores de la naranja. Mas que por su textura combinada de una masa fundida sometida a las ardientes arenas del desierto, acompañado del crujir de la pasta tostada al sol y aromatizado con el nectar exquisito que exuda encanto cítrico desde el oasis, este plato es un tributo a la cultura nómada y su permanente necesidad de cambiar de paisaje. Esta ofrenda que se presenta luego de haber compartido el sagrado acto de alimentarse, debe consumirse antes de levanter la tienda en su itinerario sin fin. El nomadismo se encuentra en vías de extinción pero la marca que van dejando en los caminos persiste, como el Halloumi antes de fundirse en un abrazo.

Dejado el Vaclava en el merecido lugar que le corresponde en la historia del sabor, este apasionante mundo de texturas y emociones del medio oriente se abre sonrisa mediante a los exploradores que se atreven a levantar el velo de su historia entre el temor y la curiosidad. Caminando entre canciones, bailes y hijabs, nos sentimos en cualquier época de Damasco – celulares aparte – donde la gente se desliza como la arena entre dunas con una energía electrizante en una trashumancia sin fin. Limonada de menta tan verde como esmeraldas que resplandecían desde lejos, pitas, kebabs y demás se abrían paso entre una multitude orgullosa de su origen, con rasgos de emires y princesas de cualquiera de las mil y una noches.

La Epifanía del momento se completaba con la reverberante cacofonía de Zaghareets que en un eco histórico resonaban por encima de los rascacielos de la Calle Lousiana  alrededor de esta tribu del desierto que lucha por sus derechos. El contraste entre las torres de vidrio y la fuerza primal de sus gritos de felicidad refrendaba esa cultura que nos hace humanos.

Se puede conocer el mundo con sólo abrir la boca y atreverse a probar nuevos sabores.

Gustavo Pisani, Marzo 26, 2018

8vo. Festival Palestina,

24 y 25 de Marzo, 2018.

600 Lousiana St., Houston, Texas

La maleta inútil – Isla flotante

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Atardecer de Peki

The traveling freckle

El atardecer llegaba como de costumbre en esta nación donde se vivía trashumando sin parar, navegando por derrota a barlovento, con los últimos rayos rasgando el cielo mientras la brisa refresca la playa con aromas naturales sujetos a la temporada. Cada puesta de sol era única y a manera de rito, reunidos hacia el poniente, apreciaban inmersos en un respeto sobrecogedor, cómo los matices se multiplicaban en colores desconocidos para estos espectadores privilegiados. Sostenían el aliento sin advertirlo, mientras el espectáculo seguía tanto como la naturaleza lo permitía en medio de una emoción indescriptible. Era como rodar la silla para seguir disfrutando del horizonte en un planeta pequeño, prolongando el éxtasis hasta el cansancio.

Era cuando los viejos lloraban diariamente de emoción y las lágrimas explotaban los rayos de luz en sus ojos que creían haber visto lo suficiente. Estrellas brillantes terminaban rodando por esas arrugas acostumbradas a ver pasar lo que la vida les había ofrecido, mientras los jóvenes terminaban abrumados de tanta belleza sin palabras capaces de describir el espectáculo. Si el mundo se acabara cada día al poniente, ésta era la mejor manera de honrar la oportunidad de haber vivido, como si se tratara del último ocaso desde el fin de la tierra.

Llegada la hora de dormir, la isla se sumía en un estado de suspensión arrullado por los cantos de ballenas, en cuya compañía recorrían la corriente del golfo sin esfuerzo. Las tonadas les resultaban conocidas, provenientes de viejas compañeras, en esta aventura que recién se iniciaba por el resto de sus vidas. Es que la política original de la isla, cuando se encontraba fija en su lugar en la tierra era respetar el ambiente por sobre todas las cosas materiales. En sus playas anidaban las tortugas más grandes, las cuales no olvidaban el buen trato y el cuidado de sus crías, mientras las costas bullían de las danzas de apareamiento de los cetáceos más grandes del planeta. El santuario en el cual convirtieron su isla había soltado sus amarras para convertirse en otra criatura en busca de su rumbo en este mundo, y en esa aventura sus antiguos visitantes se habían convertido ahora en compañeros de viaje, durante la interminable migración anual tras alimentos, para perpetuarse como especie y de paso, adornar el paisaje sin proponérselo.

A esa altura, los isleños con esa sabiduría que les caracteriza habían desechado sus maletas, porque habían aprendido de sus vecinos de aventura que era posible viajar con la casa a cuestas, cantando para animarse en el camino. La vida en la isla era una vacación permanente.

Gustavum Henricum

Richmond, 20 Septiembre, 2017

KONKRET

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El día a día de un babilonio en Mérida

MINERIA-MIT

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Donboadiyyo

Este es nuestro mundo

PATRICIA ÁLVARO

“Viajar es compartir”

Adrián Gastón Fares

Escritor y Director de Cine argentino (nacido en Buenos Aires, Argentina) Escribió, Produjo y Dirigió el largometraje Mundo tributo, y varios cortometrajes. Guionista y Director de Walichu (Blood Window Award Winner INCAA) y Mr. Time Seleccionado en Labguión Internacional de Colombia por el guión de Las órdenes. Novelas: Intransparente, El nombre del pueblo Copyright © 2006-2018 Contacto: adrianfares@gmail.com / Cursos, Asesorías y Talleres de escritura, Cine y Guión: adrianfares@gmail.com Cine: www.corsofilms.com/press

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